Cientos de jóvenes protestan en los comercios de la ciudad al grito de “no consumas”
JAVIER MOLINA/ Madrid
Poco antes de las 00.00 del día 29, casi un centenar de sindicalistas de CCOO y UGT esperaban en la Puerta del Sol para iniciar la jornada de huelga general contra la reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy. Pero no estaban solos, decenas de piquetes informativos, muchos de ellos pertenecientes al 15M, esperaban las campanadas del reloj para comenzar a recorrer los comercios del centro. Al grito de “actúa, sal a la calle, no consumas”, protestaron contra los bares que seguían abiertos y reivin-dicaron una huelga de consumo.
Los piqueteros de UGT y CCOO comenzaron a celebrar la jornada lanzando petardos de gran tamaño en medio de las calles llenas de gente. “Son petarditos como en Las Fallas, no creo que tenga nada de malo lanzarlos”, comentaba el secretario de acción sindical de UGT, Carmelo de la Hermosa, a este periódico. Poco después de las 00.00 la calle se encontraba repleta de extranjeros ebrios y de indignados piqueteros que animaban a los clientes de los bares a no consumir. “A ver esos cinco millones de parados, que tengan cojones de plantar cara a sus explotadores” gritaba una mujer que portaba una gran pancarta.
Los sindicalistas de UGT y CCOO se retiraron poco después de la una de la madrugada para preparan los piquetes en las cocheras de Madrid. El resto de los manifestantes recorrieron las calles del barrio de Huertas y Gran Vía para seguir protestando. El centro de la capital, que los miércoles a media noche suele estar lleno de gente, lucía un aspecto distinto. Los pocos bares que quedaban abiertos tenían las luces apagadas y el cierre medio bajado para evitar ser atacados por los piquetes. Los consumidores bebían a oscuras y los camareros preferían no contestar si el bar estaba cerrando o no. Solo algunas discotecas frecuentadas por turistas permanecieron abiertas.
En la Carrera de San Jerónimo, los piqueteros protestaron a las puertas de un bar en el que había un grupo de 20 alemanes borrachos y exaltados. Cuando estos salieron a la calle dispuestos a pelear, los manifestantes se vieron obligados a retirarse. A lo largo de la noche algunos activistas radicales causaron destrozos en las calles del centro, volcaron contenedores, llenaron las aceras de basura y entraron a los bares de forma violenta increpando a los clientes y a los trabajadores. Pero los incidentes violentos fueron mínimos, el desarrollo del piquete fue en general pacífico. El dueño de un bar de la calle Salitre, en el barrio de Lavapiés, denunció al actor Guillermo Toledo acusándole de alentar a un grupo de piqueteros que agredieron a los clientes, tiraron los vasos al suelo y vaciaron un extintor contra los camareros.
A las 8 de la mañana había 58 personas detenidas en toda España. 27 de ellas en Madrid. La ciudad amaneció llena de furgones de policías antidisturbios. A pesar de ello los piquetes continuaron su acción a lo largo de todo el día, sobre todo en supermercados y grandes cadenas comerciales. En El Corte Inglés situado en la calle Preciados los agentes acordonaron la zona para impedir la entrada a los activistas. En varias ocasiones estuvieron a punto de cargar contra decenas de piqueteros y manifestantes espontáneos que protestaban, pero la situación no fue a más.
A lo largo del día Ecologistas en Acción, el 15M y otros movimientos sociales organizaron varios eventos como comidas populares y asambleas públicas en las plazas del centro de la ciudad. Los ciclistas del bici-piquete lograron cortar la M30 a las nueve de la mañana. “Saltamos a la carretera con la bicicleta en mano y logramos paralizar el tráfico. Ha sido muy peligroso”, comentó uno de los ciclistas. Los piquetes a pie coraron momentáneamente la carretera de Toledo y la autovía de La Coruña.
La directora general de Política Interior, Cristina Díaz, afirmó que se produjeron 176 detenciones en toda España y que 70 agentes y 46 civiles resultaron heridos. Es el único dato que le interesó destacar, además de la supuesta normalidad de la jornada.
Reportajes, reflexiones, relatos callejeros y otras aventuras. Un homenaje a los detectives salvajes que aún sobreviven en el planeta
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18 Apr 2012
20 Dec 2011
Año 2011. Saliendo de las sombras
Oh, the wind, the wind is blowing,
through the graves the wind is blowing,
freedom soon will come;
then we'll come from the shadows.
(The partisan, Leonard Cohen)
14 de julio de 1789; toma de La Bastilla. 2 de mayo de 1808; levantamiento contra la invasión napoleónica. 18 de marzo de 1871; Comuna de París. 25 de octubre de 1917; asalto del Palacio de Invierno. 14 de abril de 1931; proclamación de la Segunda República. 1 de enero de 1959; triunfo revolucionario en La Habana.
Son algunas fechas clave en la historia contemporánea, “La era de las Revoluciones” como la bautizó el gran historiador Eric Hobsbawm. No es ni mucho menos una cronología completa; faltan otras fechas importantes y quizás sobra alguna de consecuencias cuestionables y efímeras. Los días que aquí expongo tienen algo en común; en ellos se produjeron estallidos sociales de carácter popular en los que las masas de indignados salieron a las calles para cambiar la historia. Luchaban por su libertad, por una vida digna y por un sistema político más justo. Por supuesto no lograron ningún objetivo tangible de la noche a la mañana, ni siquiera a lo largo de ese mismo año o de los años sucesivos. Pero pusieron en marcha a la historia, y la historia avanzó para nunca más volver atrás, a pesar de los posteriores fracasos, traiciones y desengaños.
Quedan pocos días para que acabe el año 2011, un año colmado de revueltas, protestas y estallidos sociales y que sin embargo, acaba sin consecuencias fácticas a la vista. La historia, como siempre, se encarga de recordarnos los símbolos y los antecedentes. En nuestra memoria quedará el vendedor ambulante tunecino Mohamed Bouazizi, que el 17 de diciembre de 2010 se inmoló en protesta del Gobierno y dio lugar a un movimiento revolucionario sin precedentes que se extendió como la pólvora a lo largo de 2011 de Túnez a Egipto, a Libia y a toda la región norteafricana y de Oriente Próximo. Ya son cuatro los dictadores derrocados (Ben Ali, Mubarak, Gadafi y Saleh) y otros tantos muy pendientes de los movimientos opositores. Algunos de ellos en jaque como el sirio Bachar Al Asad. Pero la historia ingrata no ha premiado a los revolucionarios, que padecen el vacío institucional en Libia, la incertidumbre de una democracia recién nacida en Túnez y siguen siendo reprimidos de forma inhumana en Egipto y en Siria. Y a pesar de todo, por primera vez en su historia, el mundo árabe tiene la esperanza de salir por fin de las sombras.
En Europa la historia es bien distinta. Han caído los gobiernos de Grecia y de Italia y el de España ha sido vapuleado en las elecciones. La llamada crisis de la deuda se lleva por delante a todos los responsables de gestionarla. Incluso Merkel y Sarkozi llevan las de perder en las próximas elecciones. Los mercados amenazan con quitar de en medio a cualquier gobierno que no sea útil para sus intereses. Y mientras nuestra economía juega a la ruleta rusa, los gobiernos europeos claman contra las tiranías y apoyan a los aguerridos manifestantes árabes (siempre que tengan intereses geoestratégicos en la zona, como no). Apoyan las revueltas lejanas pero ignoran las protestas democráticas y pacifistas que se producen en sus propios países.
El 15 de mayo comenzó en Madrid un movimiento de protesta global que ha marcado un antes y un después en las conciencias de las nuevas generaciones. Estudiantes, trabajadores precarios y desempleados de todas las ideologías se unieron por vez primera bajo la consigna común de una democracia “real” y participativa. Se pedían tres cosas básicamente. Uno, que el gobierno defienda los intereses de los trabajadores frente a los mercados. Dos, que se consulte al ciudadano ante las decisiones políticas transcendentes. Y tres, que haya una representatividad electoral ecuánime para todos los partidos y no solo para los dos más poderosos. La sencillez de esas propuestas irrebatibles ha extendido el movimiento 15M desde Madrid al resto de las ciudades europeas y americanas. El 15 de octubre fue convocada la manifestación más internacional de la historia. 951 ciudades de 82 países convocaron manifestaciones de protesta convirtiendo el movimiento contestatario en una fuerza global.¿Los resultados? Ninguno a la vista. El tiempo dirá.
2011 es un año revolucionario aunque ninguna revolución haya conseguido sus logros. Se acabó la era de Bin Laden y los yihadistas, de la ETA y las narcoguerrillas latinoamericanas. Una nueva fuerza popular, democrática y revolucionaria ha surgido y no se apagará fácilmente. Los pesimistas y los sectareos hablan del 15M en pasado, como si hubiera muerto por culpa de no adoptar un signo ideológico. Los ignorantes, los que nunca supieron ni quisieron saber de lo que se trataba, lo tachan de extrema izquierda y lo asocian al minoritario movimiento okupa para desprestigiarlo y darlo por acabado. Para mí es una fecha, simplemente una fecha que marcó un antes y un después en la conciencia de la gente. Fue la fecha en la que las protestas árabes por fin trascendieron, transitaron y se adaptaron al mundo occidental. La parada obligatoria era España, un país a caballo cultural y geográficamente entre ambos mundos. Madrid o Tunez, Sol o Tahrir, 17 de diciembre o 15 de mayo, qué más da. Muchos insisten en las diferencias que nos separan, yo creo que son más los puntos en común. La clave está en sentirlo como una lucha común, pese a la diferencia de los métodos y de los escenarios. Se lucha por la justicia, por la dignidad y por la democracia.
No hay resultados, pero nada será igual a partir de ahora. Se acabó la tolerancia hacia la desigualdad, la indiferencia hacia la corrupción y la pasividad ante los abusos de políticos y los mercados. “Dormíamos; despertamos” fue el lema más significativo de la Puerta del Sol. La prensa no puede ocultar la importancia de las protestas, hasta la revista Time ha elegido al “manifestante” como personaje del año reconociendo esa nueva energía desconocida que ha resurgido en la historia. Los políticos europeos saben que el horno no está para bollos, las tiranías árabes tiemblan e incluso en Rusia (el último país en despertar, por ahora) los manifestantes pueden poner en jaque la corrupción electoral del gobierno. Si persistimos en nuestro empeño, si como dice la canción de Cohen "el viento sigue soplando"; la libertad llegará. Entonces sí, saldremos de las sombras.
through the graves the wind is blowing,
freedom soon will come;
then we'll come from the shadows.
(The partisan, Leonard Cohen)
14 de julio de 1789; toma de La Bastilla. 2 de mayo de 1808; levantamiento contra la invasión napoleónica. 18 de marzo de 1871; Comuna de París. 25 de octubre de 1917; asalto del Palacio de Invierno. 14 de abril de 1931; proclamación de la Segunda República. 1 de enero de 1959; triunfo revolucionario en La Habana.
Son algunas fechas clave en la historia contemporánea, “La era de las Revoluciones” como la bautizó el gran historiador Eric Hobsbawm. No es ni mucho menos una cronología completa; faltan otras fechas importantes y quizás sobra alguna de consecuencias cuestionables y efímeras. Los días que aquí expongo tienen algo en común; en ellos se produjeron estallidos sociales de carácter popular en los que las masas de indignados salieron a las calles para cambiar la historia. Luchaban por su libertad, por una vida digna y por un sistema político más justo. Por supuesto no lograron ningún objetivo tangible de la noche a la mañana, ni siquiera a lo largo de ese mismo año o de los años sucesivos. Pero pusieron en marcha a la historia, y la historia avanzó para nunca más volver atrás, a pesar de los posteriores fracasos, traiciones y desengaños.
Quedan pocos días para que acabe el año 2011, un año colmado de revueltas, protestas y estallidos sociales y que sin embargo, acaba sin consecuencias fácticas a la vista. La historia, como siempre, se encarga de recordarnos los símbolos y los antecedentes. En nuestra memoria quedará el vendedor ambulante tunecino Mohamed Bouazizi, que el 17 de diciembre de 2010 se inmoló en protesta del Gobierno y dio lugar a un movimiento revolucionario sin precedentes que se extendió como la pólvora a lo largo de 2011 de Túnez a Egipto, a Libia y a toda la región norteafricana y de Oriente Próximo. Ya son cuatro los dictadores derrocados (Ben Ali, Mubarak, Gadafi y Saleh) y otros tantos muy pendientes de los movimientos opositores. Algunos de ellos en jaque como el sirio Bachar Al Asad. Pero la historia ingrata no ha premiado a los revolucionarios, que padecen el vacío institucional en Libia, la incertidumbre de una democracia recién nacida en Túnez y siguen siendo reprimidos de forma inhumana en Egipto y en Siria. Y a pesar de todo, por primera vez en su historia, el mundo árabe tiene la esperanza de salir por fin de las sombras.
En Europa la historia es bien distinta. Han caído los gobiernos de Grecia y de Italia y el de España ha sido vapuleado en las elecciones. La llamada crisis de la deuda se lleva por delante a todos los responsables de gestionarla. Incluso Merkel y Sarkozi llevan las de perder en las próximas elecciones. Los mercados amenazan con quitar de en medio a cualquier gobierno que no sea útil para sus intereses. Y mientras nuestra economía juega a la ruleta rusa, los gobiernos europeos claman contra las tiranías y apoyan a los aguerridos manifestantes árabes (siempre que tengan intereses geoestratégicos en la zona, como no). Apoyan las revueltas lejanas pero ignoran las protestas democráticas y pacifistas que se producen en sus propios países.
El 15 de mayo comenzó en Madrid un movimiento de protesta global que ha marcado un antes y un después en las conciencias de las nuevas generaciones. Estudiantes, trabajadores precarios y desempleados de todas las ideologías se unieron por vez primera bajo la consigna común de una democracia “real” y participativa. Se pedían tres cosas básicamente. Uno, que el gobierno defienda los intereses de los trabajadores frente a los mercados. Dos, que se consulte al ciudadano ante las decisiones políticas transcendentes. Y tres, que haya una representatividad electoral ecuánime para todos los partidos y no solo para los dos más poderosos. La sencillez de esas propuestas irrebatibles ha extendido el movimiento 15M desde Madrid al resto de las ciudades europeas y americanas. El 15 de octubre fue convocada la manifestación más internacional de la historia. 951 ciudades de 82 países convocaron manifestaciones de protesta convirtiendo el movimiento contestatario en una fuerza global.¿Los resultados? Ninguno a la vista. El tiempo dirá.
2011 es un año revolucionario aunque ninguna revolución haya conseguido sus logros. Se acabó la era de Bin Laden y los yihadistas, de la ETA y las narcoguerrillas latinoamericanas. Una nueva fuerza popular, democrática y revolucionaria ha surgido y no se apagará fácilmente. Los pesimistas y los sectareos hablan del 15M en pasado, como si hubiera muerto por culpa de no adoptar un signo ideológico. Los ignorantes, los que nunca supieron ni quisieron saber de lo que se trataba, lo tachan de extrema izquierda y lo asocian al minoritario movimiento okupa para desprestigiarlo y darlo por acabado. Para mí es una fecha, simplemente una fecha que marcó un antes y un después en la conciencia de la gente. Fue la fecha en la que las protestas árabes por fin trascendieron, transitaron y se adaptaron al mundo occidental. La parada obligatoria era España, un país a caballo cultural y geográficamente entre ambos mundos. Madrid o Tunez, Sol o Tahrir, 17 de diciembre o 15 de mayo, qué más da. Muchos insisten en las diferencias que nos separan, yo creo que son más los puntos en común. La clave está en sentirlo como una lucha común, pese a la diferencia de los métodos y de los escenarios. Se lucha por la justicia, por la dignidad y por la democracia.
No hay resultados, pero nada será igual a partir de ahora. Se acabó la tolerancia hacia la desigualdad, la indiferencia hacia la corrupción y la pasividad ante los abusos de políticos y los mercados. “Dormíamos; despertamos” fue el lema más significativo de la Puerta del Sol. La prensa no puede ocultar la importancia de las protestas, hasta la revista Time ha elegido al “manifestante” como personaje del año reconociendo esa nueva energía desconocida que ha resurgido en la historia. Los políticos europeos saben que el horno no está para bollos, las tiranías árabes tiemblan e incluso en Rusia (el último país en despertar, por ahora) los manifestantes pueden poner en jaque la corrupción electoral del gobierno. Si persistimos en nuestro empeño, si como dice la canción de Cohen "el viento sigue soplando"; la libertad llegará. Entonces sí, saldremos de las sombras.
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16 Nov 2011
CRÓNICA DE UNA DERROTA ANUNCIADA

Las elecciones generales en España no son un misterio para nadie. Los sondeos son tan precisos que restan cualquier emoción a la campaña.
El 20 de noviembre de 2011 el Partido Popular arrasará electoralmente y conseguirá la mayoría absoluta con unos 10 millones de votos. Esta cifra representa a una minoría; aproximadamente el 25% de los españoles con derecho a voto que siempre votan y votarán a la derecha del PP, sin importarles los recortes, las privatizaciones o los escándalos de corrupción. Ese 25% de votos, gracias a un sistema electoral que favorece el bipartidismo y a la ausencia de competidores políticos se convierte en más del 50% del total de los partidos votados. Gracias a ellos el PP se comerá más de la mitad del pastel.
La gran mayoría (un 75,5% de los españoles) seguirá siendo no votante del PP. Alrededor de 11 millones de personas se abstendrán. El PSOE obtendrá los peores resultados de su historia. Será castigado por los votantes progresistas que se sienten traicionados ante los recortes sociales y el giro neoliberal. Los movimientos sociales de la izquierda (Anonymous, el 15M, Democracia Real Ya) proponen castigar el sistema bipartidista votando a partidos minoritarios o votando nulo, lo cual según ellos figurará como una denuncia al injusto sistema electoral.
Izquierda Unida a pesar de todo, se perfila como el principal beneficiario de la derrota del PSOE. El resultado que obtenga es el único dato impredecible que oculta el resultado electoral, aunque se sabe que en ningún caso llegará a igualar al PSOE, ni a convertirse en una fuerza política capaz de hacer frente al PP. La izquierda va a ser nuevamente derrotada porque no solo no se presenta unida, sino que hoy aparece más disgregada que nunca. En el espectro político de la izquierda han surgido otros grupos como Equo o Izquierda Anticapitalista sin ninguna intención de hacer bloque contra la derecha. En el lado contrario el partido UPyD se reivindica como la opción más centralista y combativa contra los independentismos. Todos tienen una postura autonómica, internacional e ideológica, pero ninguno tiene una receta para la hecatombe económica.
MI VOTO INÚTIL:
Nunca me había costado tanto decidir mi voto. Tras informarme y valorar el programa de los grupos minoritarios de izquierdas y corroborar la inutilidad de votar nulo, no me queda más opción que seguir votando al partido al que voto siempre cada vez con menos convicción; a Izquierda Unida. He tratado de encontrar aire fresco en otros partidos de izquierda, he buscado gente nueva, joven y con nuevas ideas y propuestas. Pero solo encuentro sectarismo (“solo nosotros somos de izquierdas”), odio a lo español y a lo madrileño (“tenemos la desgracia de vivir en esta ciudad infame”) y discursos decimonónicos (“luchamos por el proletariado contra la burguesía capitalista oligarca”).
Creo que Izquierda Unida sigue siendo el único partido de izquierdas coherente, cuando la coherencia significa apoyar al pueblo de Cuba o de Venezuela sin tener por ello que tragar con Gadafi, criticar el nacionalismo sin tener que adular a los independentismos y en definitiva, reivindicar un proyecto de izquierdas sin resultar pedante ni desfasado.
Por eso les voto, porque conservan esos principios de coherencia. No por lo bien que lo hacen, sino por lo mal que sigue haciéndolo el resto.
RESULTADOS DE LAS ELECCIONES GENERALES DE 2011.
24.448499 personas votaron.
10.830.693 votaron al PP (un 28% de la población con derecho a voto)
11.154.343 suman los votos en blanco, votos nulos y la abstención.
Sin el sistema de circunscripciones electorales el voto quedaría reflejado como en la gráfica que se muestra arriba, es decir el PP no tendría mayoría absoluta con 186 escaños. Solo tendría 160.
Izquierda Unida con 1.680.810 votos consigue 11 escaños.
Los catalanistas de CIU con 1.014.263 (más de medio millón menos que IU), consiguen 16 escaños.
La izquierda abertzale de AMAIUR con 333.628 (menos de la cuarta parte que IU) consigue 7 escaños.
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27 Oct 2011
EL PERDÓN ES INCONDICIONAL
La mañana del 17 de octubre de 1991 salía de casa acompañado de mi madre rumbo al colegio. Tenía 8 años. De pronto, antes de cruzar la calle, un coche explotó por los aires en la acera de enfrente. La onda expansiva casi nos tira al suelo. Los coches se pararon y todo el mundo empezó a correr alocadamente por en medio de la carretera. Cuando el humo cesó, vi a una niña arrastrándose por el suelo con las piernas (o lo que quedaba de ellas) carbonizadas. Era Irene Villa, tenía 12 años.
Aunque en aquellos años era muy común oír y ver bombas y explosiones por Madrid, aquel día me marcó especialmente. Aunque ha llovido mucho y mi ideología ha virado tajantemente hacia la izquierda, nunca he cedido ni un milímetro ante las justificaciones "revolucionarias" de los asesinos hacia sus atentados. Ahora que ponen fin a su "guerra" tampoco voy a hacerlo, me da igual con quien coincida ideológicamente.
Primera cuestión: ¿Quién son las víctimas de una guerra o de un conflicto armado? Una víctima no puede ser un soldado ni un guerrillero muertos en combate, puesto que ambos “oficios” ya conllevan el riesgo de ser asesinado y el “derecho” de matar a un ser humano. Una víctima es un civil, un inocente, alguien que no ha portado armas, no ha matado y no es responsable de la muerte de nadie. Siendo así, podría decir que no considero como tales a todas y cada una de las víctimas de ETA. El mejor ejemplo es el almirante Carrero Blanco, el que iba a ser sucesor de un dictador que mató a más de medio millón de personas. Podrían también contarse entre esas “falsas víctimas” a muchos militares y policías franquistas involucrados en la represión, en el asesinato y en la tortura no solo de vascos sino de todo el que se opusiera al régimen franquista.
Tras el cese definitivo de la violencia de ETA y la exigencia a la banda del reconocimiento a las víctimas, amplios sectores nacionalistas de Euskadi claman que se deben reconocer también a las víctimas de la represión española. La pregunta es ¿Quiénes son las víctimas asesinadas por el régimen Español en el conflicto armado vasco?
En Euskadi mucha gente, quizás demasiada, ha crecido escuchando la historia de unos guerrilleros heroicos que luchaban contra un estado dictatorial y sanguinario que aniquilaba a los vascos. Tras 43 años de conflicto armado, ETA deja tras de sí 829 muertos. El 90% de los cuales fueron asesinados después de la muerte de Franco, sobre todo desde el año 78 al 91. 304 eran civiles y 32 políticos. El resto de las víctimas fueron policías y militares, lo cual no es necesariamente sinónimo de represores ni asesinos (ambos oficios son más o menos necesarios en todos los países del mundo). Además la mayoría de ellos no murieron en tiroteos sino que fueron asesinados en coches bomba o con disparos en la nuca, practicas que corresponden más al terrorismo que a la guerra de guerrillas o al foquismo revolucionario guevarista de los años sesenta.
Ni ETA ni la izquierda abertzale reconocen a las víctimas causadas por el terrorismo, pero reivindican que se reconozcan a las víctimas del régimen "neofranquista". Por supuesto que hay varias víctimas de los últimos coletazos franquistas en los años ochenta, tanto vascos como españoles izquierdistas. Por supuesto que hay que reconocer que el GAL mató a muchas personas y que ha habido asesinatos, torturas y excesos en la actuación policial española contra ETA. ¿Pero son los etarras víctimas del conflicto? Sigo pensando que una víctima es un civil, un inocente que nunca ha matado a nadie. Independientemente de que se tenga razón o no: ¿Fue el Che Guevara una víctima del estado boliviano? ¿Donde se han visto guerrilleros que van de víctimas y se quejan de que los maten o que los torturen? Uno se hace guerrillero con todas las consecuencias, digo yo. En cualquier otro país del mundo les hubieran matado o torturado de la misma forma o peor.
Pero según muchos nacionalistas el estado neofranquista ha matado y torturado a "decenas de miles de vascos inocentes". Esa es la historia con la que han crecido y la que se cuentan aún hoy unos a otros para convencerse y justificar el asesinato. Hace falta una investigación seria para determinar cuántas víctimas civiles, víctimas de verdad, fueron asesinadas por el estado español durante el conflicto vasco. Estoy seguro de que, incluso contando los etarras asesinados, a muchos se les caería la cara de vergüenza al comparar los números y los métodos. Que me muestren algo comparable al atentado de Irene Villa, alguna tortura similar al zulo de Ortega Lara, algún asesinato tan cobarde y a sangre fría como el de Miguel Angel Blanco. Y si existen tales asesinatos, que todos pidan perdón, pero sin condiciones.
El único perdón que existe es incondicional. Si lleva condiciones implícitas, no es perdón. Es otra cosa.
*Ver cuadro de las víctimas de ETA:
http://politica.elpais.com/especiales/2011/victimas-eta/
Aunque en aquellos años era muy común oír y ver bombas y explosiones por Madrid, aquel día me marcó especialmente. Aunque ha llovido mucho y mi ideología ha virado tajantemente hacia la izquierda, nunca he cedido ni un milímetro ante las justificaciones "revolucionarias" de los asesinos hacia sus atentados. Ahora que ponen fin a su "guerra" tampoco voy a hacerlo, me da igual con quien coincida ideológicamente.
Primera cuestión: ¿Quién son las víctimas de una guerra o de un conflicto armado? Una víctima no puede ser un soldado ni un guerrillero muertos en combate, puesto que ambos “oficios” ya conllevan el riesgo de ser asesinado y el “derecho” de matar a un ser humano. Una víctima es un civil, un inocente, alguien que no ha portado armas, no ha matado y no es responsable de la muerte de nadie. Siendo así, podría decir que no considero como tales a todas y cada una de las víctimas de ETA. El mejor ejemplo es el almirante Carrero Blanco, el que iba a ser sucesor de un dictador que mató a más de medio millón de personas. Podrían también contarse entre esas “falsas víctimas” a muchos militares y policías franquistas involucrados en la represión, en el asesinato y en la tortura no solo de vascos sino de todo el que se opusiera al régimen franquista.
Tras el cese definitivo de la violencia de ETA y la exigencia a la banda del reconocimiento a las víctimas, amplios sectores nacionalistas de Euskadi claman que se deben reconocer también a las víctimas de la represión española. La pregunta es ¿Quiénes son las víctimas asesinadas por el régimen Español en el conflicto armado vasco?
En Euskadi mucha gente, quizás demasiada, ha crecido escuchando la historia de unos guerrilleros heroicos que luchaban contra un estado dictatorial y sanguinario que aniquilaba a los vascos. Tras 43 años de conflicto armado, ETA deja tras de sí 829 muertos. El 90% de los cuales fueron asesinados después de la muerte de Franco, sobre todo desde el año 78 al 91. 304 eran civiles y 32 políticos. El resto de las víctimas fueron policías y militares, lo cual no es necesariamente sinónimo de represores ni asesinos (ambos oficios son más o menos necesarios en todos los países del mundo). Además la mayoría de ellos no murieron en tiroteos sino que fueron asesinados en coches bomba o con disparos en la nuca, practicas que corresponden más al terrorismo que a la guerra de guerrillas o al foquismo revolucionario guevarista de los años sesenta.
Ni ETA ni la izquierda abertzale reconocen a las víctimas causadas por el terrorismo, pero reivindican que se reconozcan a las víctimas del régimen "neofranquista". Por supuesto que hay varias víctimas de los últimos coletazos franquistas en los años ochenta, tanto vascos como españoles izquierdistas. Por supuesto que hay que reconocer que el GAL mató a muchas personas y que ha habido asesinatos, torturas y excesos en la actuación policial española contra ETA. ¿Pero son los etarras víctimas del conflicto? Sigo pensando que una víctima es un civil, un inocente que nunca ha matado a nadie. Independientemente de que se tenga razón o no: ¿Fue el Che Guevara una víctima del estado boliviano? ¿Donde se han visto guerrilleros que van de víctimas y se quejan de que los maten o que los torturen? Uno se hace guerrillero con todas las consecuencias, digo yo. En cualquier otro país del mundo les hubieran matado o torturado de la misma forma o peor.
Pero según muchos nacionalistas el estado neofranquista ha matado y torturado a "decenas de miles de vascos inocentes". Esa es la historia con la que han crecido y la que se cuentan aún hoy unos a otros para convencerse y justificar el asesinato. Hace falta una investigación seria para determinar cuántas víctimas civiles, víctimas de verdad, fueron asesinadas por el estado español durante el conflicto vasco. Estoy seguro de que, incluso contando los etarras asesinados, a muchos se les caería la cara de vergüenza al comparar los números y los métodos. Que me muestren algo comparable al atentado de Irene Villa, alguna tortura similar al zulo de Ortega Lara, algún asesinato tan cobarde y a sangre fría como el de Miguel Angel Blanco. Y si existen tales asesinatos, que todos pidan perdón, pero sin condiciones.
El único perdón que existe es incondicional. Si lleva condiciones implícitas, no es perdón. Es otra cosa.
*Ver cuadro de las víctimas de ETA:
http://politica.elpais.com/especiales/2011/victimas-eta/
13 Sept 2011
PERIODISMO, INTERNET Y LUCHA SOCIAL: ROMPIENDO TÓPICOS.
Según el adagio británico, el objetivo del periodismo es tan sencillo como salir a la calle, ver lo que pasa y contarlo. Así fue desde el comienzo de los tiempos y así seguirá siendo. Siempre hubo embajadores o corresponsales encargados de contar a la tribu lo que habían visto en su viaje. Contar ha sido la máxima prioridad. En palabras de Amy Goodman, el periodista más que limitarse a informar, debería ir donde está el silencio para dar voz al olvidado y al abandonado. Los medios privados parecen haber olvidado esa pauta imprescindible de ética periodística.
Como todos sabemos, los grandes periódicos se incardinan en el modelo empresarial liberal, son parte del mismo y no lo cuestionarán nunca de forma radical, porque lo necesitan para seguir enriqueciéndose. A partir del momento en que una línea editorial decide defender al sistema empresarial en vez de a la gente, los principios periodísticos comienzan a invertirse paulatinamente. El periodista ya no es esa especie de “guardián de la sociedad que vigila que tal se porta el poder”. En palabras de Iñaki Gabilondo, está pasando a ser lo contrario: un enviado del poder para vigilar a la sociedad. La información empieza a convertirse en propaganda de los distintos grupos de poder empresariales que controlan y vigilan a los medios de comunicación para que estos no cuestionen nada de lo que está establecido.
Teniendo en cuenta esa premisa, estoy en parte de acuerdo con el sentir del sector crítico con los medios y afirmo que deberíamos tratar al periodismo de masas con una postura vigilante. Pero creo que no debemos caer en una actitud despreciativa e infantil renunciando a leer los grandes periódicos. Estos son los que cuentan con los periodistas más preparados y capacitados para llegar a la noticia, comprenderla, comprobarla y contarla de primera mano. Es en los grandes medios donde trabajan los mejores profesionales con conocimientos suficiente para valorar y explicar la información y estos, aunque tienen un margen que no pueden rebasar, no siempre tienen porqué seguir la linea ideológica de la editorial. Además los grandes medios son los únicos que pueden pagar a los corresponsales en el extranjero.
Necesitamos leer periódicos como The New York Times, The Guardian, Le Monde o El País si queremos estar bien informados de lo que pasa hoy, de la inmediatez (si queremos un marco más general necesitamos libros). Pero debemos leerlos de forma crítica. Me explico: debemos ser escépticos ante los temas elegidos por la prensa, los protagonistas de las noticias (muchas veces interesados), la ubicación y la importancia de la noticia, el lenguaje (no pasar por alto los términos peyorativos como “régimen”), la infografía (los cuadros estadísticos poco o nada neutrales), las estrategias audiovisuales (fotografías de políticos riéndose a carcajadas, machaconamente repetidas en la prensa de izquierdas para provocar indignación), la elección de analistas y fuentes de documentación, lo que se omite y no se cuenta y los métodos tramposos de participación a través de encuestas (con preguntas tan poco objetivas como ¿Cree que Chávez debe perpetuarse en el poder?). También deberíamos conocer quienes son los accionistas y los anunciantes del medio (si esas empresas tienen intereses, por ejemplo, en Latinoamérica, deberíamos como mínimo desconfiar de la información referente a política económica latinoamericana). Con todo y con eso, en mi opinión no deberíamos ser tan infantiles como para descartar sistemáticamente a todos los grandes medios por estar avalados por una empresa. Simplemente tenemos que tener presente a donde tiende su línea ideológica, porque todos los medios tienen una. Debemos también ser conscientes -y lo afirma ni más ni menos que Pascual Serrano, creador de la web de izquierda crítica "Rebelión"- que los inventos y las falsedades en la prensa de masas son aún muy poco usuales[1]. En la prensa alternativa de internet y en los blogs son sin embargo, muy frecuentes.
La postura de querer leer un periódico con el que estemos de acuerdo en todo es francamente mediocre. Sería preocupante que eso sucediera. Es importante seleccionar fuentes y autores de confianza, aunque su opinión no sea exactamente la nuestra o su militancia no llegue a nuestras expectativas. No debemos olvidar que un informador debe aportar información datos y cifras, no solo opiniones. Un medio periodístico debe estar avalado por el rigor y la solvencia que esta disciplina debería exigir y garantizar. Nunca podrá ser sustituido por la información que habitualmente encontramos en internet, porque ésta muchas veces no es sometida a un análisis, ni a una verificación rigurosa, ni viene avalada por un profesional que conoce lo que está contando. Sin esas premisas, la información puede ser falsa, estar manipulada o puede que ni siquiera el autor de dicha información la comprenda ni la sepa explicar adecuadamente como sucede en muchos blogs. La eficacia de los internautas convertidos en periodistas es dispar y muchas veces dudosa.
Es necesario saber si la información que nos llega es cierta, quién la envía y para qué la envía. El periodismo nos debería dar ese "filtrado" y esa solvencia, “el sello de garantía del oficio”, tanto para confirmar el origen de una noticia como para verificarla. Uno debe ser consciente de que está leyendo oyendo o viendo prensa de derechas, de centro o de izquierdas[3] pero prensa que cuenta lo que ocurre en el mundo. Con respecto a esto, todos sabemos que hay unos medios mucho más fiables que otros. Y se supone que estos medios garantizan un mínimo; informar sin inventar, sin mentir. Ese mínimo se está perdiendo, pero aún existe en varios periódicos.
Deberíamos tener los pies en la tierra. Tan tonto es quien se cree todo lo que dicen los periódicos como el que cree que todo lo que dicen los medios es mentira y apoya lo contrario por sistema[2]. Afirma Jesus Prieto del medio digital Insurgente, refiriéndose a los internautas críticos con el sistema; “quienes vivimos políticamente en esta burbuja informática que es internet, hemos terminado distorsionando la realidad.” Según Prieto,la realidad virtual y la realidad a secas no son la misma cosa; la izquierda acostumbrada a moverse en su mundo de internet se queda conmocionada cuando sale y comprueba que la realidad es mucho más conservadora. La fantasía y la denuncia de conspiraciones paranoicas están a la orden del día en las webs críticas y alternativas, lo que termina provocando una gran falta de credibilidad ante las verdaderas denuncias. Los comentaristas anónimos del periodismo digital también demuestran que estamos lejos de haber llegado al ideal de objetividad y democratización virtual. Las estadísticas lo corroboran; la mayoría de los comentarios de toda la prensa digital pertenecen a "Trolls"; agitadores conspiranoicos, extremistas, fanáticos y maleducados que se dedican a insultar y a faltar al respeto para crear polémica, lo cual aleja de estos foros a las personas que realmente tendrían algo que decir.
Conclusión, si queremos estar informados, no nos queda otro remedio que leer -entre otras muchas lecturas por supuesto- a los periodistas y especialistas reconocidos que escriben tanto en los grandes periódicos como en algunos medios alternativos serios como Le monde Diplomatique, Rebelión, ATTAC, Insurgente o incluso Diagonal. Debemos vivir en la realidad y ser coherentes, no empeñarnos en vivir la "irrealidad virtual".
De la misma forma, parafraseando a Serrano, si queremos participar en un cambio social real y eficiente debemos centrar nuestros esfuerzos en causas reales y apoyar a los grandes movimientos de protesta, no centrar nuestros esfuerzos en la "lucha por internet". La fascinación por el potencial de difusión de la red puede llevarnos a la parálisis en otros ámbitos humanos de organización y compromiso. Como afirma Serrano, nuestra lucha y nuestra acción delante del teclado no va a tener influencia alguna en la política ni va a lograr un cambio social. No digo que haya que abandonar estas tecnologías, porque son muy útiles para divulgar protestas, pero si hay que trasladar ese esfuerzo a la vida real; “es igual de irrelevante el ermitaño que se retira a la montaña para vivir apartado del mundanal ruido, como el internauta encerrado en su casa que se limita a hacer la revolución en frente de su teclado”[4]. Vivimos un momento crucial en el que tenemos que centrarnos y concentrar nuestros esfuerzos en los frentes que merecen la pena. Serrano, Ramonet, Susan George y muchos otros están haciendo sonar la voz de alarma en contra de la “falsa participación”. La adulación del vegetarianismo, el consumo alternativo y la obsesión por internet distraen a la gente y juegan un papel reaccionario al hacer creer que somos parte de una sociedad movilizada, inmovilizándonos[5].
Si uno se informa correctamente y en profundidad no puede sino indignarse contra los abusos que comete la oligarquía mercantil y sus lacayos políticos. A mí personalmente ya no me enciende leer los repetitivos alegatos antisistema, tan machaconamente repetidos en la prensa alternativa. Me indigna más conocer pormenorizadamente las trampas y los engaños cometidos por los banqueros y mandamases comerciales. Y esa información la encuentro en los grandes periódicos. Aunque estos no lo denuncien.
[1] Pascual Serrano, “El periodismo es noticia”, 2009.
[2] Los diferentes medios alternativos, blogs y foros de grupos de izquierda radical de internet dan la impresión de contar con muchos seguidores, pero los resultados electorales demuestran que no es así.
[3] Es hora de que renunciemos al mito de la objetividad, la imparcialidad y la equidistancia. En el periodismo lo que más importa es la sinceridad, la comprensión y el rigor. Se trata de un oficio intencional; intenta provocar un cambio. Los mejores periodistas (Orwell, Hemingway, Reed, Capa, Wolfe, Capote) siempre hicieron un periodismo intencional. Hoy en día muchos periodistas siguen haciéndolo, aunque sea de forma vocacional en blogs personales, de forma independiente a su labor como reporteros del gran periódico de turno.
[4] Pascual Serrano, “El periodismo es noticia”, 2009.
[5] Según Serrano los ejemplos más insultantes son las páginas webs de recogidas de firmas para todo tipo de campañas; “en nada cambia que firmen esas páginas 1000 personas o 100 mil” solo en el número de visitantes a la página. Debemos tener en cuenta que gran parte de las campañas de recogidas de firmas por internet no tienen ninguna incidencia social. El caótico funcionamiento de la red y la euforia por la movilización virtual nos lleva muchas veces a perder el tiempo con cuestiones que ni siquiera existen. (En una ocasión afirma Serrano, en la web se pedía la redacción de una ley que se había redactado hace un año). No deberíamos abandonar los sistemas tradicionales de participación social, movilización. No nos alejemos de la realidad. Los encuentros, reuniones y actividades sociales con presencia física nunca podrán ser sustituidos por internet. Es aplaudible usar una videoconferencia para debatir con gente que está a cientos de kilómetros. Pero nunca deberíamos abandonar el contacto humano y el activismo social; los actos públicos, las movilizaciones callejeras y la organización política y social. Hoy más que nunca necesitamos dotar de coherencia y de un ideario sólido a los movimientos sociales.
Como todos sabemos, los grandes periódicos se incardinan en el modelo empresarial liberal, son parte del mismo y no lo cuestionarán nunca de forma radical, porque lo necesitan para seguir enriqueciéndose. A partir del momento en que una línea editorial decide defender al sistema empresarial en vez de a la gente, los principios periodísticos comienzan a invertirse paulatinamente. El periodista ya no es esa especie de “guardián de la sociedad que vigila que tal se porta el poder”. En palabras de Iñaki Gabilondo, está pasando a ser lo contrario: un enviado del poder para vigilar a la sociedad. La información empieza a convertirse en propaganda de los distintos grupos de poder empresariales que controlan y vigilan a los medios de comunicación para que estos no cuestionen nada de lo que está establecido.
Teniendo en cuenta esa premisa, estoy en parte de acuerdo con el sentir del sector crítico con los medios y afirmo que deberíamos tratar al periodismo de masas con una postura vigilante. Pero creo que no debemos caer en una actitud despreciativa e infantil renunciando a leer los grandes periódicos. Estos son los que cuentan con los periodistas más preparados y capacitados para llegar a la noticia, comprenderla, comprobarla y contarla de primera mano. Es en los grandes medios donde trabajan los mejores profesionales con conocimientos suficiente para valorar y explicar la información y estos, aunque tienen un margen que no pueden rebasar, no siempre tienen porqué seguir la linea ideológica de la editorial. Además los grandes medios son los únicos que pueden pagar a los corresponsales en el extranjero.
Necesitamos leer periódicos como The New York Times, The Guardian, Le Monde o El País si queremos estar bien informados de lo que pasa hoy, de la inmediatez (si queremos un marco más general necesitamos libros). Pero debemos leerlos de forma crítica. Me explico: debemos ser escépticos ante los temas elegidos por la prensa, los protagonistas de las noticias (muchas veces interesados), la ubicación y la importancia de la noticia, el lenguaje (no pasar por alto los términos peyorativos como “régimen”), la infografía (los cuadros estadísticos poco o nada neutrales), las estrategias audiovisuales (fotografías de políticos riéndose a carcajadas, machaconamente repetidas en la prensa de izquierdas para provocar indignación), la elección de analistas y fuentes de documentación, lo que se omite y no se cuenta y los métodos tramposos de participación a través de encuestas (con preguntas tan poco objetivas como ¿Cree que Chávez debe perpetuarse en el poder?). También deberíamos conocer quienes son los accionistas y los anunciantes del medio (si esas empresas tienen intereses, por ejemplo, en Latinoamérica, deberíamos como mínimo desconfiar de la información referente a política económica latinoamericana). Con todo y con eso, en mi opinión no deberíamos ser tan infantiles como para descartar sistemáticamente a todos los grandes medios por estar avalados por una empresa. Simplemente tenemos que tener presente a donde tiende su línea ideológica, porque todos los medios tienen una. Debemos también ser conscientes -y lo afirma ni más ni menos que Pascual Serrano, creador de la web de izquierda crítica "Rebelión"- que los inventos y las falsedades en la prensa de masas son aún muy poco usuales[1]. En la prensa alternativa de internet y en los blogs son sin embargo, muy frecuentes.
La postura de querer leer un periódico con el que estemos de acuerdo en todo es francamente mediocre. Sería preocupante que eso sucediera. Es importante seleccionar fuentes y autores de confianza, aunque su opinión no sea exactamente la nuestra o su militancia no llegue a nuestras expectativas. No debemos olvidar que un informador debe aportar información datos y cifras, no solo opiniones. Un medio periodístico debe estar avalado por el rigor y la solvencia que esta disciplina debería exigir y garantizar. Nunca podrá ser sustituido por la información que habitualmente encontramos en internet, porque ésta muchas veces no es sometida a un análisis, ni a una verificación rigurosa, ni viene avalada por un profesional que conoce lo que está contando. Sin esas premisas, la información puede ser falsa, estar manipulada o puede que ni siquiera el autor de dicha información la comprenda ni la sepa explicar adecuadamente como sucede en muchos blogs. La eficacia de los internautas convertidos en periodistas es dispar y muchas veces dudosa.
Es necesario saber si la información que nos llega es cierta, quién la envía y para qué la envía. El periodismo nos debería dar ese "filtrado" y esa solvencia, “el sello de garantía del oficio”, tanto para confirmar el origen de una noticia como para verificarla. Uno debe ser consciente de que está leyendo oyendo o viendo prensa de derechas, de centro o de izquierdas[3] pero prensa que cuenta lo que ocurre en el mundo. Con respecto a esto, todos sabemos que hay unos medios mucho más fiables que otros. Y se supone que estos medios garantizan un mínimo; informar sin inventar, sin mentir. Ese mínimo se está perdiendo, pero aún existe en varios periódicos.
Deberíamos tener los pies en la tierra. Tan tonto es quien se cree todo lo que dicen los periódicos como el que cree que todo lo que dicen los medios es mentira y apoya lo contrario por sistema[2]. Afirma Jesus Prieto del medio digital Insurgente, refiriéndose a los internautas críticos con el sistema; “quienes vivimos políticamente en esta burbuja informática que es internet, hemos terminado distorsionando la realidad.” Según Prieto,la realidad virtual y la realidad a secas no son la misma cosa; la izquierda acostumbrada a moverse en su mundo de internet se queda conmocionada cuando sale y comprueba que la realidad es mucho más conservadora. La fantasía y la denuncia de conspiraciones paranoicas están a la orden del día en las webs críticas y alternativas, lo que termina provocando una gran falta de credibilidad ante las verdaderas denuncias. Los comentaristas anónimos del periodismo digital también demuestran que estamos lejos de haber llegado al ideal de objetividad y democratización virtual. Las estadísticas lo corroboran; la mayoría de los comentarios de toda la prensa digital pertenecen a "Trolls"; agitadores conspiranoicos, extremistas, fanáticos y maleducados que se dedican a insultar y a faltar al respeto para crear polémica, lo cual aleja de estos foros a las personas que realmente tendrían algo que decir.
Conclusión, si queremos estar informados, no nos queda otro remedio que leer -entre otras muchas lecturas por supuesto- a los periodistas y especialistas reconocidos que escriben tanto en los grandes periódicos como en algunos medios alternativos serios como Le monde Diplomatique, Rebelión, ATTAC, Insurgente o incluso Diagonal. Debemos vivir en la realidad y ser coherentes, no empeñarnos en vivir la "irrealidad virtual".
De la misma forma, parafraseando a Serrano, si queremos participar en un cambio social real y eficiente debemos centrar nuestros esfuerzos en causas reales y apoyar a los grandes movimientos de protesta, no centrar nuestros esfuerzos en la "lucha por internet". La fascinación por el potencial de difusión de la red puede llevarnos a la parálisis en otros ámbitos humanos de organización y compromiso. Como afirma Serrano, nuestra lucha y nuestra acción delante del teclado no va a tener influencia alguna en la política ni va a lograr un cambio social. No digo que haya que abandonar estas tecnologías, porque son muy útiles para divulgar protestas, pero si hay que trasladar ese esfuerzo a la vida real; “es igual de irrelevante el ermitaño que se retira a la montaña para vivir apartado del mundanal ruido, como el internauta encerrado en su casa que se limita a hacer la revolución en frente de su teclado”[4]. Vivimos un momento crucial en el que tenemos que centrarnos y concentrar nuestros esfuerzos en los frentes que merecen la pena. Serrano, Ramonet, Susan George y muchos otros están haciendo sonar la voz de alarma en contra de la “falsa participación”. La adulación del vegetarianismo, el consumo alternativo y la obsesión por internet distraen a la gente y juegan un papel reaccionario al hacer creer que somos parte de una sociedad movilizada, inmovilizándonos[5].
Si uno se informa correctamente y en profundidad no puede sino indignarse contra los abusos que comete la oligarquía mercantil y sus lacayos políticos. A mí personalmente ya no me enciende leer los repetitivos alegatos antisistema, tan machaconamente repetidos en la prensa alternativa. Me indigna más conocer pormenorizadamente las trampas y los engaños cometidos por los banqueros y mandamases comerciales. Y esa información la encuentro en los grandes periódicos. Aunque estos no lo denuncien.
[1] Pascual Serrano, “El periodismo es noticia”, 2009.
[2] Los diferentes medios alternativos, blogs y foros de grupos de izquierda radical de internet dan la impresión de contar con muchos seguidores, pero los resultados electorales demuestran que no es así.
[3] Es hora de que renunciemos al mito de la objetividad, la imparcialidad y la equidistancia. En el periodismo lo que más importa es la sinceridad, la comprensión y el rigor. Se trata de un oficio intencional; intenta provocar un cambio. Los mejores periodistas (Orwell, Hemingway, Reed, Capa, Wolfe, Capote) siempre hicieron un periodismo intencional. Hoy en día muchos periodistas siguen haciéndolo, aunque sea de forma vocacional en blogs personales, de forma independiente a su labor como reporteros del gran periódico de turno.
[4] Pascual Serrano, “El periodismo es noticia”, 2009.
[5] Según Serrano los ejemplos más insultantes son las páginas webs de recogidas de firmas para todo tipo de campañas; “en nada cambia que firmen esas páginas 1000 personas o 100 mil” solo en el número de visitantes a la página. Debemos tener en cuenta que gran parte de las campañas de recogidas de firmas por internet no tienen ninguna incidencia social. El caótico funcionamiento de la red y la euforia por la movilización virtual nos lleva muchas veces a perder el tiempo con cuestiones que ni siquiera existen. (En una ocasión afirma Serrano, en la web se pedía la redacción de una ley que se había redactado hace un año). No deberíamos abandonar los sistemas tradicionales de participación social, movilización. No nos alejemos de la realidad. Los encuentros, reuniones y actividades sociales con presencia física nunca podrán ser sustituidos por internet. Es aplaudible usar una videoconferencia para debatir con gente que está a cientos de kilómetros. Pero nunca deberíamos abandonar el contacto humano y el activismo social; los actos públicos, las movilizaciones callejeras y la organización política y social. Hoy más que nunca necesitamos dotar de coherencia y de un ideario sólido a los movimientos sociales.
19 Jul 2011
REFLEXIONES DE EUSKADI
Chovinismo: El chovinismo o chauvinismo (adaptación del apellido del patriota francés Nicolas Chauvin), también conocido coloquialmente como patrioterismo, es la creencia narcisista próxima a la paranoia y la mitomanía de que lo propio del país o región al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto.
Mala educación, mal genio, mal rollo. Siempre que regreso de America Latina (mi segunda casa) sufro ese "choque" con el carácter de mis paisanos españoles. La última vez que regresé, coincidí en el avión con un grupo de vocingleros. Me sentí de nuevo en ese universo de malos modales, de gente quejica, chabacana y gruñona (al principio ni siquiera reparé en que eran vascos; a mis ojos son indistinguibles del resto). Por fortuna, esa sensación desaparece en unos días y me doy cuenta de que en mi país hay gente de todo tipo. Somos como todos, aunque nos falla la tarjeta de presentación.
Me considero de izquierdas y no soy ni centralista ni nacionalista, pero tampoco me trago completo el “manual del izquierdista puro”, tan crítico con todo lo comercial y tan amante de lo pseudo-alternativo, tan enemigo de todo lo que huela a español y sin embargo tan benévolo y comprensivo con los nacionalismos independentistas.
Siempre he pensado que no me importaría lo más mínimo que Euskadi se independizara tal como pide la mayoría del pueblo vasco. Pienso que la única gente que saldría perjudicada serían, quizás, las provincias meridionales de España que no contarían con el reparto y la contribución de una de las regiones más prosperas de la península. Pero la solidaridad se tiene o no se tiene, no se puede imponer a nadie. A mi no me ha apetecido nunca tener amigos que no me quieran.
Tras este viaje a Euskadi, donde he podido hablar con muchos abertzales y he llegado a conocer a gente cercana a ETA, he comprobado que en muchos sectores independentistas se ha llegado a un punto sin retorno en el que el nacionalismo se ha convertido en chovinismo puro y duro. La paranoia narcisista de creerse mejor, más puros y menos contaminados por el sistema neoliberal que tanto nos contenta a los españoles y al resto del mundo occidental. La contradición está a la orden del día; se compadecen de la mierda de vida capitalista y plastificada que consumimos los españoles mientras te sirven su cocktel indígena estrella; vino de tetrabrick con cocacola.
En América Latina la gente te invita a sentirte como en casa a pesar de que todo (paisaje, acento, comida, costumbres) parece tan diferente. Aquí, a pesar de que todo es tan igual, los nacionalistas te recuerdan a cada rato que no estas en casa, que estás en otro país y que tienes que aceptar que algún día van a independizarse. Y pienso que no solo no me importaría que se independizaran; deseo que por fin lo hagan, si con ello son capaces de liberarse del peso de “patria oprimida” que llevan consigo y de liberarnos al resto de la carga que muchos nos han adjudicado. Quizás así muchos logren aliviarse a sí mismos y abandonen ese discurso cargado de odio, de rechazo y de reivindicaciones tan parecidas al fascismo. Ojalá que se relajen y disfruten.
El nacionalista radical mira por encima del hombro a todos los extranjeros, no solo a los imperialistas de Madrid, también a los europeos, por ser consumistas snobs que solo buscan lo folclórico, a los latinoamericanos (al igual que el PP) porque quieren quedarse a vivir y votar como vascos que no son, incluso se rechaza a los intelectuales como Hemingway porque atrajeron el turismo y la inflación y pervirtieron el espíritu de la fiesta. Y yo me pregunto ¿Quién ha subido los precios y se aprovecha de la masificación de los Sanfermines, Hemingway o los navarros?
Al igual que en Estados Unidos, el rechazo a lo externo y el desconocimiento lleva a muchos nacionalistas a considerarse una cultura superior e inigualable. Yo iba dispuesto a conocer a fondo esa cultura tan antigua y a comprobar y reconocer que de verdad es tan distinta y peculiar como dicen, tan arraigada a la vida en las montañas y a lo popular. Mi impresión por el contrario, es haber visitado uno de los lugares más pijos y adinerados de la península y me temo que esos logros capitalistas poco tienen que ver con las montañas y con la cultura del pueblo. También, curiosamente, me pareció uno de los lugares más propiamente españoles; la misma belleza en su arquitectura, el mismo verdor que en los paisajes del norte, el mismo gusto en la comida y las mismas malas costumbres y malos modales que en el resto de España, pero sin la alegría y el relajo español que allí a veces brillan por su ausencia. Percibo en Asturias o en Andalucía una cultura incluso más profunda, popular y singular, pero en estos lugares la gente hace que me sienta como en casa o incluso mejor que en casa. En Euskadi tristemente no puedo afirmar lo mismo, a pesar de que es un pueblo muy comprometido con el tercer mundo y con las causas sociales. A pesar de eso, hay algo sombrío y oscuro que me impide sentirme libre, una agresividad, una desconfianza y una mirada de superioridad implícita que me repele y me expulsa.
Como decía, cuando regreso de Latinoamerica, los madrileños suelen resultarme maleducados y gruñones. Esta vez, regresando de Euskadi, ha sido distinto; al pisar Madrid he sentido un chorro de aire fresco. Como por arte de magia, he visto caras de alegría, gente sonriente, desconocidos conociendose; todo el mundo me ha parecido alegre y campechano. ¿Porque será? Porque aquí nadie te pregunta de dónde vienes ni a donde vas. Aquí nadie te pide el carnet de identidad y solo una minoría rechaza a los de fuera. Esa actitud fascista es minoritaria y está mal vista por la gente decente y por supuesto por los que nos denominamos de izquierdas. Será por eso que me cuesta tanto aceptarlo cuando proviene de la “izquierda” abertzale, por más revolucionarios que se proclamen.
O será que se me han pegado las malas costumbres de vivir en una metrópoli imperialista.
Mala educación, mal genio, mal rollo. Siempre que regreso de America Latina (mi segunda casa) sufro ese "choque" con el carácter de mis paisanos españoles. La última vez que regresé, coincidí en el avión con un grupo de vocingleros. Me sentí de nuevo en ese universo de malos modales, de gente quejica, chabacana y gruñona (al principio ni siquiera reparé en que eran vascos; a mis ojos son indistinguibles del resto). Por fortuna, esa sensación desaparece en unos días y me doy cuenta de que en mi país hay gente de todo tipo. Somos como todos, aunque nos falla la tarjeta de presentación.
Me considero de izquierdas y no soy ni centralista ni nacionalista, pero tampoco me trago completo el “manual del izquierdista puro”, tan crítico con todo lo comercial y tan amante de lo pseudo-alternativo, tan enemigo de todo lo que huela a español y sin embargo tan benévolo y comprensivo con los nacionalismos independentistas.
Siempre he pensado que no me importaría lo más mínimo que Euskadi se independizara tal como pide la mayoría del pueblo vasco. Pienso que la única gente que saldría perjudicada serían, quizás, las provincias meridionales de España que no contarían con el reparto y la contribución de una de las regiones más prosperas de la península. Pero la solidaridad se tiene o no se tiene, no se puede imponer a nadie. A mi no me ha apetecido nunca tener amigos que no me quieran.
Tras este viaje a Euskadi, donde he podido hablar con muchos abertzales y he llegado a conocer a gente cercana a ETA, he comprobado que en muchos sectores independentistas se ha llegado a un punto sin retorno en el que el nacionalismo se ha convertido en chovinismo puro y duro. La paranoia narcisista de creerse mejor, más puros y menos contaminados por el sistema neoliberal que tanto nos contenta a los españoles y al resto del mundo occidental. La contradición está a la orden del día; se compadecen de la mierda de vida capitalista y plastificada que consumimos los españoles mientras te sirven su cocktel indígena estrella; vino de tetrabrick con cocacola.
En América Latina la gente te invita a sentirte como en casa a pesar de que todo (paisaje, acento, comida, costumbres) parece tan diferente. Aquí, a pesar de que todo es tan igual, los nacionalistas te recuerdan a cada rato que no estas en casa, que estás en otro país y que tienes que aceptar que algún día van a independizarse. Y pienso que no solo no me importaría que se independizaran; deseo que por fin lo hagan, si con ello son capaces de liberarse del peso de “patria oprimida” que llevan consigo y de liberarnos al resto de la carga que muchos nos han adjudicado. Quizás así muchos logren aliviarse a sí mismos y abandonen ese discurso cargado de odio, de rechazo y de reivindicaciones tan parecidas al fascismo. Ojalá que se relajen y disfruten.
El nacionalista radical mira por encima del hombro a todos los extranjeros, no solo a los imperialistas de Madrid, también a los europeos, por ser consumistas snobs que solo buscan lo folclórico, a los latinoamericanos (al igual que el PP) porque quieren quedarse a vivir y votar como vascos que no son, incluso se rechaza a los intelectuales como Hemingway porque atrajeron el turismo y la inflación y pervirtieron el espíritu de la fiesta. Y yo me pregunto ¿Quién ha subido los precios y se aprovecha de la masificación de los Sanfermines, Hemingway o los navarros?
Al igual que en Estados Unidos, el rechazo a lo externo y el desconocimiento lleva a muchos nacionalistas a considerarse una cultura superior e inigualable. Yo iba dispuesto a conocer a fondo esa cultura tan antigua y a comprobar y reconocer que de verdad es tan distinta y peculiar como dicen, tan arraigada a la vida en las montañas y a lo popular. Mi impresión por el contrario, es haber visitado uno de los lugares más pijos y adinerados de la península y me temo que esos logros capitalistas poco tienen que ver con las montañas y con la cultura del pueblo. También, curiosamente, me pareció uno de los lugares más propiamente españoles; la misma belleza en su arquitectura, el mismo verdor que en los paisajes del norte, el mismo gusto en la comida y las mismas malas costumbres y malos modales que en el resto de España, pero sin la alegría y el relajo español que allí a veces brillan por su ausencia. Percibo en Asturias o en Andalucía una cultura incluso más profunda, popular y singular, pero en estos lugares la gente hace que me sienta como en casa o incluso mejor que en casa. En Euskadi tristemente no puedo afirmar lo mismo, a pesar de que es un pueblo muy comprometido con el tercer mundo y con las causas sociales. A pesar de eso, hay algo sombrío y oscuro que me impide sentirme libre, una agresividad, una desconfianza y una mirada de superioridad implícita que me repele y me expulsa.
Como decía, cuando regreso de Latinoamerica, los madrileños suelen resultarme maleducados y gruñones. Esta vez, regresando de Euskadi, ha sido distinto; al pisar Madrid he sentido un chorro de aire fresco. Como por arte de magia, he visto caras de alegría, gente sonriente, desconocidos conociendose; todo el mundo me ha parecido alegre y campechano. ¿Porque será? Porque aquí nadie te pregunta de dónde vienes ni a donde vas. Aquí nadie te pide el carnet de identidad y solo una minoría rechaza a los de fuera. Esa actitud fascista es minoritaria y está mal vista por la gente decente y por supuesto por los que nos denominamos de izquierdas. Será por eso que me cuesta tanto aceptarlo cuando proviene de la “izquierda” abertzale, por más revolucionarios que se proclamen.
O será que se me han pegado las malas costumbres de vivir en una metrópoli imperialista.
17 Jul 2011
FACHAS DE IZQUIERDAS
Como hemos comprobado con sorpresa, en España -el país de la envidia, del “viva la fiesta” y del “jiji y el jaja”- también hay mucha gente indignada y comprometida con el mundo. Parece incluso que los comprometidos son mayoría, aunque las minorías fachas y ruidosas se hagan oír con más fuerza.
Hablemos de mayorías electorales. Tras la victoria aplastante del PP, la prensa de derechas se mofó de quienes anunciaban una toma de conciencia irreversible en la población española. Afirmaban que los indignados no llegaban ni a llenar una “plaza de toros”, como las que se llenan a rebosar en los mítines del PP. Se nos recuerda constantemente que la derecha obtuvo su máxima victoria histórica el 22 de mayo de 2011 con 8,5 millones de votos. Lo que no dicen es que esta cifra de la que tanto se congratulan solo representa al 24,5% de los españoles con derecho a voto. Es decir, un 75,5% de los españoles es no votante del PP. Teniendo en cuenta además que 11.710.762 de personas se abstuvieron: ¿De que mayoría están hablando? ¿O acaso las “mayorías absolutas” de nuestro sistema democrático no se corresponden con el sentimiento mayoritario de la sociedad? ¿Será que los deseos democratizadores del pueblo español no aparecen representados en los resultados electorales?
Hablemos de mayorías sociales. Un sondeo de Metroscopia demuestra que el 90% de la población española está de acuerdo con las principales propuestas de cambio en la democracia iniciadas por el movimiento 15M (1). Si esto es cierto, parece ser que hay más o menos un 10% de este país al que sería imposible convencer, porque están de acuerdo con el sistema o porque se oponen a los cambios propuestos para mejorar el sistema. Y aquí llegamos al punto escabroso: ¿Podría una minoría destruir un movimiento mayoritario? ¿Quién nutre este 10% de convencidos “anti-todo”? ¿Estamos seguros de que esa minoría ruidosa es solo la derecha radical?
Está claro. En ese porcentaje de población que se opone a todo lo planteado en el 15M no solo encontramos a los nazis y franquistas sin remedio; también hallamos un sector considerable de los miembros de partidos de extrema izquierda, a todo tipo de radicales antisistema, antiespañoles, alternativos y a frikis desentendidos incapaces de participar en un movimiento que represente a la mayoría de la sociedad española. Son minoría, es cierto, pero son muy ruidosos y su propaganda crea confusión en la gente poco informada y pone en peligro la unidad y la credibilidad de un movimiento que sin embargo, se autoproclama “para todos”. Su discurso destructivo afirma que vivimos en un país de fachas indeseables sin remedio. Pero ahora que se está demostrando lo contrario (que los fachas radicales son minoría), estos "anti-todo" son incapaces de replantear su discurso y reconocer que no supieron convencer como otros si lo han hecho.
La táctica de la extrema derecha coincide en este caso con la de la extrema “izquierda”; buscar las manchas al sol, para ningunear y minusvalorar al 15M, como si no tuviera importancia alguna. Pero no nos engañemos; la izquierda española, enfadada consigo misma, dispersa y dividida en una ingente cantidad de partidos y grupos políticos o sociales enfrentados entre si, nunca ha sido capaz de convencer a la mayoría de la sociedad. La gente siente un rechazo considerable al asistir a ciertos foros y debates donde parece que a uno le están dando una riña, o un cursillo acelerado de marxismo elemental, con un tonillo de prepotencia y superioridad que parece sacado de seres iluminados, hartos de predicar la verdad de las verdades al resto de los mortales materialistas y atontados. La mayoría de la gente progresista tiene claro que este país necesita una nueva corriente ideológica con nuevas propuestas y nuevos métodos, alejados de las soflamas marxistas del siglo XIX. Y ahora que por fin asistimos al nacimiento de un movimiento de protesta cuyas principales reivindicaciones logran convencer a casi todo el país, vemos que mucha gente es incapaz de dejar de fruncir el ceño. A la izquierda se le ha quedado el entrecejo arrugado y muchos siguen afirmando que no se cambiará nada sin la abolición absoluta del sistema capitalista.
Parece que a algunos les ha dolido en el alma no ser los “actores” principales de esta historia y no soportan quedar en segundo plano. Ya se sabe que la envidia es el deporte nacional de España y mucho me temo que uno de los mayores peligros que amenazan al 15M después de este paréntesis veraniego es que esta minoría despreciativa de gente prepotente y enfadada, vengan de donde vengan, acabe por aniquilar y empañar el espíritu de compromiso y esperanza que estamos viviendo.
Otro de los grandes pecados de este país es la prepotencia. En los días de la acampada, ya hubo que parar los pies a algunos personajes que empezaban a elevarse a los altares y se creían en posesión de alguna autoridad moral por haberse quedado a dormir más días, por haber construido “su” acampada o por haber participado en más asambleas. Que no se engañen a sí mismos, no se trata de escucharse entre ellos, compartir un porro y meditar yoga al unísono. No, la génesis del movimiento es escuchar a la gente de la calle y debatir las propuestas que tenemos para mejorar este sistema, evitando los abusos de los políticos y los mercados. Todo se iría al infierno si esa minoría de extremistas logra confundir al resto del mundo. Si el sentido común sigue reinando, los predicadores “anti-todo” y los antisistema del marxismo decimonónico nunca reconocerán los logros, siempre recriminarán y despotricarán contra todo. Es cierto, aún no se conoce una alternativa a este sistema inmundo, pero quizás paso a paso podemos llegar a reformarlo y a encaminarlo hacia algo nuevo, más respetuoso con el planeta y con el ser humano.
El tercer gran pecado de España es la intolerancia. No se puede convencer a estos intolerantes "anti-todo"; se creen en posesión de la verdad absoluta y todo aquel que no la comparta será masacrado sin piedad, sobre todo en los foros y comentarios de Internet y periódicos digitales, donde sacan a relucir su mejor perfil (no hay nada que más me ponga que el típico comentario a base de insultos con regusto a calimocho y faltas de ortografía, donde se tacha de burgués e ignorante incluso a los intelectuales e investigadores más reconocidos).
Hay que tener mucho ojo, muchos de estos "anti-todo" se autoproclaman parte del movimiento 15M y se permiten insultar y excluir a quien no cumpla sus requisitos revolucionarios. ¿Pero como? ¿El 15M excluyendo? Si así fuera parecería que las huestes franquistas de Losantos, Cesar Vidal y compañía se han infiltrado en lo más profundo del movimiento para autodestruirlo y alejarlo de la gente para siempre. Pero no es así, no se trata de fachas disfrazados sino “fachas de izquierdas" y mucho me temo que son uno de los mayores peligros para el futuro del movimiento y de la oleada de compromiso que estamos viviendo.
(1)http://www.elpais.com/articulo/espana/Apoyo/indignacion/15-M/elpepiesp/20110605elpepinac_12/Tes
Hablemos de mayorías electorales. Tras la victoria aplastante del PP, la prensa de derechas se mofó de quienes anunciaban una toma de conciencia irreversible en la población española. Afirmaban que los indignados no llegaban ni a llenar una “plaza de toros”, como las que se llenan a rebosar en los mítines del PP. Se nos recuerda constantemente que la derecha obtuvo su máxima victoria histórica el 22 de mayo de 2011 con 8,5 millones de votos. Lo que no dicen es que esta cifra de la que tanto se congratulan solo representa al 24,5% de los españoles con derecho a voto. Es decir, un 75,5% de los españoles es no votante del PP. Teniendo en cuenta además que 11.710.762 de personas se abstuvieron: ¿De que mayoría están hablando? ¿O acaso las “mayorías absolutas” de nuestro sistema democrático no se corresponden con el sentimiento mayoritario de la sociedad? ¿Será que los deseos democratizadores del pueblo español no aparecen representados en los resultados electorales?
Hablemos de mayorías sociales. Un sondeo de Metroscopia demuestra que el 90% de la población española está de acuerdo con las principales propuestas de cambio en la democracia iniciadas por el movimiento 15M (1). Si esto es cierto, parece ser que hay más o menos un 10% de este país al que sería imposible convencer, porque están de acuerdo con el sistema o porque se oponen a los cambios propuestos para mejorar el sistema. Y aquí llegamos al punto escabroso: ¿Podría una minoría destruir un movimiento mayoritario? ¿Quién nutre este 10% de convencidos “anti-todo”? ¿Estamos seguros de que esa minoría ruidosa es solo la derecha radical?
Está claro. En ese porcentaje de población que se opone a todo lo planteado en el 15M no solo encontramos a los nazis y franquistas sin remedio; también hallamos un sector considerable de los miembros de partidos de extrema izquierda, a todo tipo de radicales antisistema, antiespañoles, alternativos y a frikis desentendidos incapaces de participar en un movimiento que represente a la mayoría de la sociedad española. Son minoría, es cierto, pero son muy ruidosos y su propaganda crea confusión en la gente poco informada y pone en peligro la unidad y la credibilidad de un movimiento que sin embargo, se autoproclama “para todos”. Su discurso destructivo afirma que vivimos en un país de fachas indeseables sin remedio. Pero ahora que se está demostrando lo contrario (que los fachas radicales son minoría), estos "anti-todo" son incapaces de replantear su discurso y reconocer que no supieron convencer como otros si lo han hecho.
La táctica de la extrema derecha coincide en este caso con la de la extrema “izquierda”; buscar las manchas al sol, para ningunear y minusvalorar al 15M, como si no tuviera importancia alguna. Pero no nos engañemos; la izquierda española, enfadada consigo misma, dispersa y dividida en una ingente cantidad de partidos y grupos políticos o sociales enfrentados entre si, nunca ha sido capaz de convencer a la mayoría de la sociedad. La gente siente un rechazo considerable al asistir a ciertos foros y debates donde parece que a uno le están dando una riña, o un cursillo acelerado de marxismo elemental, con un tonillo de prepotencia y superioridad que parece sacado de seres iluminados, hartos de predicar la verdad de las verdades al resto de los mortales materialistas y atontados. La mayoría de la gente progresista tiene claro que este país necesita una nueva corriente ideológica con nuevas propuestas y nuevos métodos, alejados de las soflamas marxistas del siglo XIX. Y ahora que por fin asistimos al nacimiento de un movimiento de protesta cuyas principales reivindicaciones logran convencer a casi todo el país, vemos que mucha gente es incapaz de dejar de fruncir el ceño. A la izquierda se le ha quedado el entrecejo arrugado y muchos siguen afirmando que no se cambiará nada sin la abolición absoluta del sistema capitalista.
Parece que a algunos les ha dolido en el alma no ser los “actores” principales de esta historia y no soportan quedar en segundo plano. Ya se sabe que la envidia es el deporte nacional de España y mucho me temo que uno de los mayores peligros que amenazan al 15M después de este paréntesis veraniego es que esta minoría despreciativa de gente prepotente y enfadada, vengan de donde vengan, acabe por aniquilar y empañar el espíritu de compromiso y esperanza que estamos viviendo.
Otro de los grandes pecados de este país es la prepotencia. En los días de la acampada, ya hubo que parar los pies a algunos personajes que empezaban a elevarse a los altares y se creían en posesión de alguna autoridad moral por haberse quedado a dormir más días, por haber construido “su” acampada o por haber participado en más asambleas. Que no se engañen a sí mismos, no se trata de escucharse entre ellos, compartir un porro y meditar yoga al unísono. No, la génesis del movimiento es escuchar a la gente de la calle y debatir las propuestas que tenemos para mejorar este sistema, evitando los abusos de los políticos y los mercados. Todo se iría al infierno si esa minoría de extremistas logra confundir al resto del mundo. Si el sentido común sigue reinando, los predicadores “anti-todo” y los antisistema del marxismo decimonónico nunca reconocerán los logros, siempre recriminarán y despotricarán contra todo. Es cierto, aún no se conoce una alternativa a este sistema inmundo, pero quizás paso a paso podemos llegar a reformarlo y a encaminarlo hacia algo nuevo, más respetuoso con el planeta y con el ser humano.
El tercer gran pecado de España es la intolerancia. No se puede convencer a estos intolerantes "anti-todo"; se creen en posesión de la verdad absoluta y todo aquel que no la comparta será masacrado sin piedad, sobre todo en los foros y comentarios de Internet y periódicos digitales, donde sacan a relucir su mejor perfil (no hay nada que más me ponga que el típico comentario a base de insultos con regusto a calimocho y faltas de ortografía, donde se tacha de burgués e ignorante incluso a los intelectuales e investigadores más reconocidos).
Hay que tener mucho ojo, muchos de estos "anti-todo" se autoproclaman parte del movimiento 15M y se permiten insultar y excluir a quien no cumpla sus requisitos revolucionarios. ¿Pero como? ¿El 15M excluyendo? Si así fuera parecería que las huestes franquistas de Losantos, Cesar Vidal y compañía se han infiltrado en lo más profundo del movimiento para autodestruirlo y alejarlo de la gente para siempre. Pero no es así, no se trata de fachas disfrazados sino “fachas de izquierdas" y mucho me temo que son uno de los mayores peligros para el futuro del movimiento y de la oleada de compromiso que estamos viviendo.
(1)http://www.elpais.com/articulo/espana/Apoyo/indignacion/15-M/elpepiesp/20110605elpepinac_12/Tes
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30 May 2011
¿ALGUIEN PUEDE ESTAR EN DESACUERDO?
Esta mañana hemos estado reunidos con los acampados de la plataforma Democracia Real. Os escribo un breve resumen y aclaración sobre las propuestas, ya que hay mucha confusión sobre lo que está pasando.
La gente reunida en Sol es de todo tipo, no todos somos de izquierdas, el movimiento en sí no representa a ningún partido ni exige medidas ideológicas concretas, sino una serie de mejoras que mejorarán el sistema democrático tanto para los votantes de izquierdas como para los de derechas. Os pido que leáis esto en 5 minutos y si no estáis de acuerdo con las peticiones, ya me doy por vencido.
En ningún momento se ha dicho que este movimiento es como el de la plaza Tahir de El Cairo. No. Aquí todos sabemos que estamos viviendo en un régimen democrático aceptado por la mayoría y no en una dictadura al borde del colapso. Ahora bien, este régimen democrático tiene muchas carencias y permite desmanes inadmisibles por parte de los políticos y empresarios. Desde hace años estamos asistiendo a un hecho irrefutable; los gobiernos no rinden cuentas con los ciudadanos sino con los mercados. Se vota y se elige a un gobierno cada cuatro años, pero en las grandes decisiones que toman los gobiernos no se consulta al ciudadano; por tanto, no sirve para nada elegir a uno u otro para que luego hagan lo que les da la gana.
Bien, pues la principal petición de la gente de la calle es que los gobiernos, sean del signo que sean, rindan cuentas con los ciudadanos. Que, al igual que hacemos los trabajadores, firmen un “contrato” con los votantes, que estarán obligados a cumplir. Si incumplen el contrato, ocurrirá lo que nos ocurre a los trabajadores, a la calle!
Para que se cumpla dicho “contrato” deben surgir una serie de mecanismos que conlleven una mayor representación de los ciudadanos como presupuestos representativos y por supuesto convocar referendos para decidir las grandes cuestiones. Este es solo una primera medida y por supuesto que se puede profundizar mucho más, pero solo con esto ya mejorarían muchas cosas.
Algunos políticos están ninguneando la protesta y se lucen muy confiados asegurando que tienen millones de votantes. Parecen creer que los votantes están completamente de acuerdo con todo lo que hacen, pero yo me pregunto y de paso os pregunto, amigos votantes de izquierdas y de derechas; ¿Si os hubieran consultado a los votantes del PP acerca de las medidas de Esperanza, como las privatizaciones y de la construcción de campos de golf? ¿Hubierais dado el “SI” en un referendum? Yo tengo varios amigos y familiares que votan al PP y dudo mucho que hubieran dicho que sí ciegamente a todo el programa del PP. O por ejemplo para los votantes del PSOE; ¿Hubierais aceptado que Zapatero recorte los derechos de los trabajadores a gusto del FMI? ¿O que siga enviando soldados a Libia y Afganistan? Lo dudo mucho también. Los políticos están muy confiados, pero no nos representan en absoluto.
Un último apunte y recordatorio; no nos dejemos engañar por los resultados de estas elecciones. Tras el mayo del 68 de París, la derecha ganó las elecciones en Francia. Pero el Mayo del 68 cambió Europa, y este mayo de 2011 que estamos viviendo puede cambiar Europa y el mundo.
La gente reunida en Sol es de todo tipo, no todos somos de izquierdas, el movimiento en sí no representa a ningún partido ni exige medidas ideológicas concretas, sino una serie de mejoras que mejorarán el sistema democrático tanto para los votantes de izquierdas como para los de derechas. Os pido que leáis esto en 5 minutos y si no estáis de acuerdo con las peticiones, ya me doy por vencido.
En ningún momento se ha dicho que este movimiento es como el de la plaza Tahir de El Cairo. No. Aquí todos sabemos que estamos viviendo en un régimen democrático aceptado por la mayoría y no en una dictadura al borde del colapso. Ahora bien, este régimen democrático tiene muchas carencias y permite desmanes inadmisibles por parte de los políticos y empresarios. Desde hace años estamos asistiendo a un hecho irrefutable; los gobiernos no rinden cuentas con los ciudadanos sino con los mercados. Se vota y se elige a un gobierno cada cuatro años, pero en las grandes decisiones que toman los gobiernos no se consulta al ciudadano; por tanto, no sirve para nada elegir a uno u otro para que luego hagan lo que les da la gana.
Bien, pues la principal petición de la gente de la calle es que los gobiernos, sean del signo que sean, rindan cuentas con los ciudadanos. Que, al igual que hacemos los trabajadores, firmen un “contrato” con los votantes, que estarán obligados a cumplir. Si incumplen el contrato, ocurrirá lo que nos ocurre a los trabajadores, a la calle!
Para que se cumpla dicho “contrato” deben surgir una serie de mecanismos que conlleven una mayor representación de los ciudadanos como presupuestos representativos y por supuesto convocar referendos para decidir las grandes cuestiones. Este es solo una primera medida y por supuesto que se puede profundizar mucho más, pero solo con esto ya mejorarían muchas cosas.
Algunos políticos están ninguneando la protesta y se lucen muy confiados asegurando que tienen millones de votantes. Parecen creer que los votantes están completamente de acuerdo con todo lo que hacen, pero yo me pregunto y de paso os pregunto, amigos votantes de izquierdas y de derechas; ¿Si os hubieran consultado a los votantes del PP acerca de las medidas de Esperanza, como las privatizaciones y de la construcción de campos de golf? ¿Hubierais dado el “SI” en un referendum? Yo tengo varios amigos y familiares que votan al PP y dudo mucho que hubieran dicho que sí ciegamente a todo el programa del PP. O por ejemplo para los votantes del PSOE; ¿Hubierais aceptado que Zapatero recorte los derechos de los trabajadores a gusto del FMI? ¿O que siga enviando soldados a Libia y Afganistan? Lo dudo mucho también. Los políticos están muy confiados, pero no nos representan en absoluto.
Un último apunte y recordatorio; no nos dejemos engañar por los resultados de estas elecciones. Tras el mayo del 68 de París, la derecha ganó las elecciones en Francia. Pero el Mayo del 68 cambió Europa, y este mayo de 2011 que estamos viviendo puede cambiar Europa y el mundo.
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19 May 2011
VIVIMOS CON ESPERANZA
“Contra Franco vivíamos mejor” sentenció el gran Manuel Vázquez-Montalbán observando las dolorosas limitaciones de la transición española. Manolo fue uno de los últimos grandes intelectuales de izquierdas de España. Y digo de los últimos, porque hoy los grandes intelectuales parecen ser nihilistas posmodernos desencantados con todo. Montalbán fue junto a Orwell, Reed y Nin uno de los guías ideológicos de mi juventud. Quizás el único entre todos capacitado para mezclar de forma coherente el compromiso con el placer, el materialismo dialéctico con el hedonismo, a Marx con Groucho, al guerrillero con el futbolero y el gourmet, jamón ibérico y rioja incluido en el menú.
Después de un año en Buenos Aires, aterrizo en Madrid un 14 de abril. Coincido con la manifestación que celebra el 80 aniversario de la proclamación de la II República. Me duele en el alma ver a los cuatro gatos de siempre que no dan ni para llenar el ancho de la calle Alcalá. Más aún después de ver cada semana movilizaciones inmensas y apasionadas en la capital porteña. No soy especialmente militante, pero me asombra vivir en un país que está sufriendo semejante crisis económica sin apenas abrir la boca para quejarse.
España, ese país del que me han llegado tantas malas noticias en mi auto-exilio; ese país tristemente conocido por la hecatombe que deja sin trabajo al 40% de los jóvenes, ese país dominado por la derecha más rancia, que impide que se condene una dictadura sanguinaria de 40 años y que lleva a tribunales al juez responsable del caso. Ese país pequeño y furioso que solo sale a la calle cuando gana el mundial de futbol, que solo es noticia en Latinoamerica cuando expulsa a los inmigrantes que llegan tratando de encontrar un futuro mejor. Un país despolitizado y apático, que concentra sus pasiones en dos equipos de futbol plagados de superhéroes extranjeros.
Regreso a mi patria a pesar de tantas noticias desalentadoras, a mi querido Madrid, una capital que a pesar de los pesares, no se resiste a ser propiedad de los carrozas franquistas que la gobiernan. Se rebela hedónicamente todas las noches en la fiesta más callejera del mundo, pero despierta nuevamente para volver a ser un lánguido y clásico escaparate de turistas. Turistas e inmigrantes que son los únicos y verdaderos madrileños, los que conocen y disfrutan la ciudad y viven plenamente el centro, mientras tantos “nacidos en Madrid” continúan a los treinta años viviendo en la casa periférica de sus padres, atolondrados, viendo el Gran Hermano, jugando a la Play y ejercitando sus neuronas en los nuevos artefactos tecnológicos creados a su medida.
Mientras, el panorama político no puede ser más desalentador, el PSOE se derechiza y no duda en aplicar recortes sociales dignos del aznarismo. En Madrid parece que nadie le puede arrebatar protagonismo a la mal llamada y bien apellidada Esperanza Aguirre. La flamante presidenta de la Comunidad, recuperada de su cáncer, continúa su labor social para los todos madrileños. Sus medidas hablan por sí solas; privatizar hasta el agua de Madrid para construir campos de golf regentados por sus familiares, reducir la inversión en educación y sanidad públicas y -mano a mano con el buenazo del alcalde Gallardón- prohibir todas las manifestaciones culturales en la calle, aplicando mano dura a inmigrantes y mendigos y plagando la ciudad de policías enormes, de perfil excamorrista, racista y coeficiente de borderline.
De pronto algo sucede, la esperanza regresa, inesperada y emocionante. El 15 de mayo, tras una manifestación inusualmente extensa contra la crisis, los recortes sociales y a favor de una democracia real, un pequeño grupo de jóvenes acampa en la Puerta del Sol, siendo desalojados por la policía en la madrugada. Hoy, día 17 de mayo, una concentración espontánea surge de nuevo en la Puerta del Sol, en apoyo de los acampados y en claro guiño a las revueltas del mundo árabe. Lo inusual de la concentración y su tamaño sorprende a todo el país en la plaza más importante de Madrid, que está llena a rebosar. La gente está indignada y exige un cambio, todo el mundo está pendiente de lo que ocurre en el centro y visto el impacto mediático, los políticos ni siquiera si atreven a desalojarles. Esta vez no se pide un cambio político o de partido, sino un cambio de formas y de fondo, un cambio hacia una mayor democracia donde se consulte al pueblo antes de tomar decisiones arbitrarias. Un sistema en el cual no se nos tome por tontos con tanta desfachatez, en el que los trabajadores no tengamos que pagar las consecuencias de una crisis propiciada por los grandes banqueros y empresarios, los verdaderos amos de este país y del mundo. En fin, una historia de sobra conocida, pero que extrañamente, nos habíamos tragado hasta ahora.
Solo puedo decir que el espectáculo de la Puerta del Sol ha sido y sigue siendo emocionante. Esta vez estoy orgulloso del pueblo madrileño que hoy sí, ha homenajeado decentemente al que proclamó la república en 1931. También esta vez, he de reconocerlo, las redes sociales han servido para algo y han demostrado que esa fábrica tan exitosa de frikis exhibicionistas llamada facebook, puede tener un impacto revolucionario e incluso cambiar el mundo si se le da un uso correcto. Esta vez no se trata de los cuatro rojos de siempre cabreados con el mundo, de los ortodoxos de un partido leninista u otro, que matarían por defender su idea sectaria, arcaica y radical. No, esto es otra cosa; somos un gran grupo de gente de ideología heterogénea que tenemos en común el sentido común, el rechazo a este neoliberalismo salvaje y despótico y la reivindicación de una democracia real, donde los gobernantes escuchen al pueblo y consulten mediante referendums antes de decretar, recortar y dictar a su antojo.
Y yo pienso estar allí todos los días, aunque sea a ratos, como buen rojo antidogmático e impuro que soy, disfrutando a partes iguales del ambiente reivindicativo y de las tapas que me comeré cuando pueda en las tascas de alrededor, acordándome de lo contento que estaría Manolo estos días (más aún habiendo ganado el Barcelona) y brindando a su salud a su estilo, con un rioja imaginario en la mano.
Después de un año en Buenos Aires, aterrizo en Madrid un 14 de abril. Coincido con la manifestación que celebra el 80 aniversario de la proclamación de la II República. Me duele en el alma ver a los cuatro gatos de siempre que no dan ni para llenar el ancho de la calle Alcalá. Más aún después de ver cada semana movilizaciones inmensas y apasionadas en la capital porteña. No soy especialmente militante, pero me asombra vivir en un país que está sufriendo semejante crisis económica sin apenas abrir la boca para quejarse.
España, ese país del que me han llegado tantas malas noticias en mi auto-exilio; ese país tristemente conocido por la hecatombe que deja sin trabajo al 40% de los jóvenes, ese país dominado por la derecha más rancia, que impide que se condene una dictadura sanguinaria de 40 años y que lleva a tribunales al juez responsable del caso. Ese país pequeño y furioso que solo sale a la calle cuando gana el mundial de futbol, que solo es noticia en Latinoamerica cuando expulsa a los inmigrantes que llegan tratando de encontrar un futuro mejor. Un país despolitizado y apático, que concentra sus pasiones en dos equipos de futbol plagados de superhéroes extranjeros.
Regreso a mi patria a pesar de tantas noticias desalentadoras, a mi querido Madrid, una capital que a pesar de los pesares, no se resiste a ser propiedad de los carrozas franquistas que la gobiernan. Se rebela hedónicamente todas las noches en la fiesta más callejera del mundo, pero despierta nuevamente para volver a ser un lánguido y clásico escaparate de turistas. Turistas e inmigrantes que son los únicos y verdaderos madrileños, los que conocen y disfrutan la ciudad y viven plenamente el centro, mientras tantos “nacidos en Madrid” continúan a los treinta años viviendo en la casa periférica de sus padres, atolondrados, viendo el Gran Hermano, jugando a la Play y ejercitando sus neuronas en los nuevos artefactos tecnológicos creados a su medida.
Mientras, el panorama político no puede ser más desalentador, el PSOE se derechiza y no duda en aplicar recortes sociales dignos del aznarismo. En Madrid parece que nadie le puede arrebatar protagonismo a la mal llamada y bien apellidada Esperanza Aguirre. La flamante presidenta de la Comunidad, recuperada de su cáncer, continúa su labor social para los todos madrileños. Sus medidas hablan por sí solas; privatizar hasta el agua de Madrid para construir campos de golf regentados por sus familiares, reducir la inversión en educación y sanidad públicas y -mano a mano con el buenazo del alcalde Gallardón- prohibir todas las manifestaciones culturales en la calle, aplicando mano dura a inmigrantes y mendigos y plagando la ciudad de policías enormes, de perfil excamorrista, racista y coeficiente de borderline.
De pronto algo sucede, la esperanza regresa, inesperada y emocionante. El 15 de mayo, tras una manifestación inusualmente extensa contra la crisis, los recortes sociales y a favor de una democracia real, un pequeño grupo de jóvenes acampa en la Puerta del Sol, siendo desalojados por la policía en la madrugada. Hoy, día 17 de mayo, una concentración espontánea surge de nuevo en la Puerta del Sol, en apoyo de los acampados y en claro guiño a las revueltas del mundo árabe. Lo inusual de la concentración y su tamaño sorprende a todo el país en la plaza más importante de Madrid, que está llena a rebosar. La gente está indignada y exige un cambio, todo el mundo está pendiente de lo que ocurre en el centro y visto el impacto mediático, los políticos ni siquiera si atreven a desalojarles. Esta vez no se pide un cambio político o de partido, sino un cambio de formas y de fondo, un cambio hacia una mayor democracia donde se consulte al pueblo antes de tomar decisiones arbitrarias. Un sistema en el cual no se nos tome por tontos con tanta desfachatez, en el que los trabajadores no tengamos que pagar las consecuencias de una crisis propiciada por los grandes banqueros y empresarios, los verdaderos amos de este país y del mundo. En fin, una historia de sobra conocida, pero que extrañamente, nos habíamos tragado hasta ahora.
Solo puedo decir que el espectáculo de la Puerta del Sol ha sido y sigue siendo emocionante. Esta vez estoy orgulloso del pueblo madrileño que hoy sí, ha homenajeado decentemente al que proclamó la república en 1931. También esta vez, he de reconocerlo, las redes sociales han servido para algo y han demostrado que esa fábrica tan exitosa de frikis exhibicionistas llamada facebook, puede tener un impacto revolucionario e incluso cambiar el mundo si se le da un uso correcto. Esta vez no se trata de los cuatro rojos de siempre cabreados con el mundo, de los ortodoxos de un partido leninista u otro, que matarían por defender su idea sectaria, arcaica y radical. No, esto es otra cosa; somos un gran grupo de gente de ideología heterogénea que tenemos en común el sentido común, el rechazo a este neoliberalismo salvaje y despótico y la reivindicación de una democracia real, donde los gobernantes escuchen al pueblo y consulten mediante referendums antes de decretar, recortar y dictar a su antojo.
Y yo pienso estar allí todos los días, aunque sea a ratos, como buen rojo antidogmático e impuro que soy, disfrutando a partes iguales del ambiente reivindicativo y de las tapas que me comeré cuando pueda en las tascas de alrededor, acordándome de lo contento que estaría Manolo estos días (más aún habiendo ganado el Barcelona) y brindando a su salud a su estilo, con un rioja imaginario en la mano.
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29 Jul 2008
Nueva cita con La Habana
He tenido una idea maravillosa, me voy a Cuba, a la revolución cubana, donde a pesar de los pesares aún palpitan las ansias del mundo. Aquí en España siempre se dice; “vé antes de que muera Fidel”. Y yo me voy ahora a Cuba, aunque ya estuve por allá hace unos años, cuando la incertidumbre del mundo desconocido apenas apuntaba en mi mente.
Apunto estuve de volverme tornillo, pero me salvó una incapacidad innata para afrontar los valores morales que nos impone ésta sociedad de bienestar y estrés. Una vida excesivamente conyugal, de bancos, hipotecas, jornadas de 8 horas y Gran Hermano de sobremesa. Un estilo de vida que en algunos aspectos sobrepasa lo orweliano y que ni el profeta del Big Brother hubiera imaginado, nos arrastra a diario hacia la memez de cabezas huecas y mentecatos que hablan sin respirar para que no les quiten la vez.
Pero yo he aprendido que Dios no me dotó de la paciencia necesaria para el sedentarismo de una esposa-monja ni para los desprecios de un jefe-inquisidor. Y llegó el día en el que por fin recordé que yo era un aventurero, torpe aprendiz de escritor y revolucionario, cuyo deber eterno es huir de lo vulgar que abarca nuestras vidas, para ir a parar a algún lugar fronterizo entre lo real y lo maravilloso. Allá donde no quedan mercaderes que vendan soledades ni apatías desesperanzadoras.
Entre las callejuelas empedradas de una ciudad italiana y los lodazales de cualquier arrabal latinoamericano se encuentran las dos posibilidades de una huida constante que nunca me abandonará.
Mi cabeza ya no sabe para donde tirar, apostar por el infernal Mexico DF o conformarse con una apacible Roma, Barcelona, Buenos Aires.. La belleza frente al riesgo, el romanticismo facilón de pasear en bicicleta reflejados lungo il Arno, o el romanticismo heroico y suicida de caminar con el ceño fruncido y adarga al brazo, entre pandilleros sicarios y enfermedades tropicales.
“Yo no se”, me dijo Vallejo cuando le pedí una razón que explicara esos golpes invisibles e inexplicables que te da la vida, esos que parecían los heraldos negros de la muerte. Y aún hoy, apunto de despegar hacía mi patria adoptiva, no sé donde ni cómo hallaré la felicidad. Felicidad total e insuperable, que solo se refleja en la pasión incombustible que incendió mi imaginación y me dio la idea de viajar, una causa que aún hoy me pertenece, pues las brasas aun no se han apagado. Y el bosque de mi imaginación puede prender en cualquier momento y hacerme volar como un pájaro de fuego hacia lo desconocido. Y eso pasará en cualquier lugar de América Latina.
Apunto estuve de volverme tornillo, pero me salvó una incapacidad innata para afrontar los valores morales que nos impone ésta sociedad de bienestar y estrés. Una vida excesivamente conyugal, de bancos, hipotecas, jornadas de 8 horas y Gran Hermano de sobremesa. Un estilo de vida que en algunos aspectos sobrepasa lo orweliano y que ni el profeta del Big Brother hubiera imaginado, nos arrastra a diario hacia la memez de cabezas huecas y mentecatos que hablan sin respirar para que no les quiten la vez.
Pero yo he aprendido que Dios no me dotó de la paciencia necesaria para el sedentarismo de una esposa-monja ni para los desprecios de un jefe-inquisidor. Y llegó el día en el que por fin recordé que yo era un aventurero, torpe aprendiz de escritor y revolucionario, cuyo deber eterno es huir de lo vulgar que abarca nuestras vidas, para ir a parar a algún lugar fronterizo entre lo real y lo maravilloso. Allá donde no quedan mercaderes que vendan soledades ni apatías desesperanzadoras.
Entre las callejuelas empedradas de una ciudad italiana y los lodazales de cualquier arrabal latinoamericano se encuentran las dos posibilidades de una huida constante que nunca me abandonará.
Mi cabeza ya no sabe para donde tirar, apostar por el infernal Mexico DF o conformarse con una apacible Roma, Barcelona, Buenos Aires.. La belleza frente al riesgo, el romanticismo facilón de pasear en bicicleta reflejados lungo il Arno, o el romanticismo heroico y suicida de caminar con el ceño fruncido y adarga al brazo, entre pandilleros sicarios y enfermedades tropicales.
“Yo no se”, me dijo Vallejo cuando le pedí una razón que explicara esos golpes invisibles e inexplicables que te da la vida, esos que parecían los heraldos negros de la muerte. Y aún hoy, apunto de despegar hacía mi patria adoptiva, no sé donde ni cómo hallaré la felicidad. Felicidad total e insuperable, que solo se refleja en la pasión incombustible que incendió mi imaginación y me dio la idea de viajar, una causa que aún hoy me pertenece, pues las brasas aun no se han apagado. Y el bosque de mi imaginación puede prender en cualquier momento y hacerme volar como un pájaro de fuego hacia lo desconocido. Y eso pasará en cualquier lugar de América Latina.
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