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16 Jun 2012

“Antes muerto que separado de mis hijos”

Los desahucios amenazan la unidad de las familias. La Consejería de Asuntos Sociales ofrece alojar a los hijos en casas de acogida. Una veintena de desalojos han sido aplazados hasta la finalización del curso escolar.




El dominicano Ronale de la Cruz, de 48 años, es un ejemplo de lucha. Así lo sienten los amenazados por desahucios que se reúnen cada martes en el local de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), situado en la calle Bocangel 2 (Ventas) para organizar nuevas acciones contra los desalojos.

Su historia se hizo pública en febrero: “El día 9 salí en los periódicos como si fuera un actor ¡Coño chico! Parecía un comando, había decenas de agentes, teníamos las de perder”, cuenta con una sonrisa pletórica. Esa mañana varios furgones de antidisturbios acudieron a su casa de Villaverde para desalojar a su familia. Desde que perdió el trabajo en 2009, Ronale no pagaba la hipoteca que había contraído con Bankia. De La Cruz llevaba dos años en paro y apenas podía mantener a su familia. No podía ni pagar las excursiones del colegio a sus dos hijas pequeñas, matriculadas en el concertado Nuestra Señora del Carmen, situado en frente de su casa. Cuando la policía estaba a punto de entrar en el edificio, los indignados de la PAH bloquearon el portal e impidieron el paso a los agentes y a la comisión judicial enviada por el banco. Pero fue la mediación de la directora del colegio, Sor Inmaculada -bautizada por el 15M como la monjaflauta- la que convenció a la comisión judicial de aplazar el desahucio hasta el fin del curso escolar. Gracias a ella, sus hijos podrán finalizar su curso. Y hasta el 9 de julio tendrán casa.





Desde ese día Ronale de la Cruz se unió de lleno a la causa. Desde febrero asiste a todos los desahucios que puede para apoyar a las familias amenazadas de desalojo y para tratar de organizarlos. De la Cruz fue el primer caso aplazado hasta el fin de curso y gracias a su ejemplo la PAH, que ya han paralizado más de 230 desahucios en toda España, reivindica en cada nuevo desalojo que se respete la asistencia de los hijos al colegio. Lo han conseguido en una veintena de ocasiones, según afirma Rafael Mayoral, abogado de la plataforma. “Poco a poco las entidades están empezando a aceptar el aplazamiento de los desahucios hasta finalizar el curso escolar, porque supone un gran obstáculo en el proceso educativo de los alumnos”, comenta.

Como consecuencia de estos aplazamientos, a partir del 30 de junio una veintena de familias podrían estar en la calle. Esta acumulación de desahucios puede dificultar la actuación de la PAH, que suele congregar a unos 30 indignados y afectados en cada caso de desalojo. Ni Bankia, ni el Ayuntamiento ni su Conserjería de Asuntos Sociales han dado ninguna explicación.

El nerviosismo y la incertidumbre crecen en las familias. ¿Qué harán si son expulsados de su casa? La mayoría de los consultados se niegan a ocupar ilegalmente una casa. “Sería un infierno tener que estar viviendo con miedo a que nos vuelvan a echar. La recaída sería peor”, comenta la ecuatoriana Teresa Margot, cuyo desahucio está pre-visto para comienzos de julio. Los afectados prefieren intentarlo por la vía legal, pero la solución que les ofrece Asuntos Sociales es demasiado dolorosa: el internamiento de sus hijos en casas de acogida.

La marroquí Hayat M., cuyo piso de Carabanchel puede ser desahuciado el 9 de julio, afirma que la asistenta social le amenazó con llevar a su hija de 6 años a una casa de acogida de menores con problemas. “Me dijeron que me estarían vigilando por si dejo a mis hijos desatendidos. No volví a contactar con Asuntos Sociales nunca más”, comenta Hayat.

Marisol, ecuatoriana de 35 años amenazada de desahucio en la misma fecha que Hayat, afirma que acudió a la oficina de Asuntos Sociales para pedir ayuda. “Me recomendaron dejar a mis dos niños de 5 y 2 años en una casa de acogida. Pero yo prefiero mil veces perder la casa a perder a mis hijos”.

Este periodista consultó con las casas de acogida gestionadas por los colectivos Aldeas Infantiles y el Instituto del Menor (dependiente de la Consejería de Asuntos Sociales). Ambos aseguraron que no han acogido aún a ningún hijo de desahuciados, pero creen posible que esto ocurra. “Si los padres son tan irresponsables como para vivir en la calle, Asuntos Sociales pueden quitarles la custodia y enviárnosles”, comenta Gracia Escudero, de Aldeas Infan-tiles. El régimen de estas casas de acogida es muy estricto, ya que están especializadas en tratar a menores aban-donados y víctimas de maltratos. “Los padres pueden visitar a sus hijos una vez por semana con la presencia de un educador, incluso a veces pueden venir dos días”, comenta Pilar, del Instituto del Menor.
Fuentes del Samur Social, otro servicio de asistencia a familias necesitadas dependiente del Ayuntamiento, afirman que disponen de centros para acoger a toda una familia sin necesidad de separar a sus miembros. Pero la práctica demuestra lo contrario: la familia de Carmen Castilla, anciana enferma de 77 años, fue desahuciada de su piso en abril junto a sus tres hijas. El Samur Social acogió a la familia durante 25 días tras los cuales les dio de baja. Llevan un mes viviendo en la calle.

Lo que sucederá a primeros del mes de julio es una incógnita. “Puede ser una tragedia o una revolución” comenta Ronale. A pesar de las dificultades a las que se enfrenta mantiene una amplia sonrisa en la cara. Pero cuando se le pregunta por el futuro de sus hijos en el caso de verse en la calle cambia el semblante. ¿Aceptaría que fueran alojados en una casa de acogida? Un largo silencio, el primero en la conversación, se apodera del salón de su casa. Parece que ni se atreve a pensar en ello. “No… no, no, no”, responde al fin, “Antes muerto que separado de mis hijos”.




Reunión de los afectados por desahucio en el local de la PAH.

15 May 2012

Los indignados desbordan la Puerta del Sol en el primer aniversario del 15M


A las 5:00 la policía desalojó a un centenar de personas que querían acampar



El sábado 12 de mayo una gran concentración en la Puerta del Sol de Madrid dio comienzo a la protesta de cuatro días convocada en el primer aniversario del 15M. La escena del año pasado se repitió: decenas de miles de indignados (30.000 según la policía) desbordaron la plaza y protestaron contra los políticos y los mercados. Pero esta vez no hubo tiendas de campaña ni toldos azules. Solo un centenar de personas decidieron acampar. A las 5:00 de la madrugada la policía les desalojó.

Desde las seis de la tarde varias marchas recorrían el centro de la capital desde distintos puntos para confluir en el Kilometro Cero, epicentro de la protesta. La plaza del Emperador Carlos V en Atocha congregaba a miles de manifestantes de distintas agrupaciones e ideologías. Banderas republicanas, comunistas y anarquistas y pancartas contra los recortes y contra la reforma laboral llenaban la plaza. La calle Atocha, el paseo del Prado, la calle Carretas y la calle Alcalá se llenaron de manifestantes que iban de camino a Sol. La afluencia de gente fue menor al año pasado, pero las calles aledañas al Kilometro Cero se colapsaron durante más de diez horas. Un dispositivo de decenas de furgones policiales y más de 1.500 agentes vigilaba la plaza debajo de la torre del reloj.

El ambiente de la Puerta del Sol fue pacífico y festivo y los lemas coreados en 2011, “que no nos representan”, “esta crisis no la pagamos” y “lo llaman democracia y no lo es”, se repitieron a lo largo de la tarde. También se gritaron consignas más actuales como “Urdangarin a trabajar al Burger King”, “son maleantes los que cazan elefantes” o “Mariano que no llegas al verano”. Varias bandas de batucadas (música brasileña de percusión) dieron a la plaza el aspecto de una gran fiesta al aire libre.

A las 0:00, un grito mudo cerró la primera jornada de protesta, tras el cual los indignaron cantaron el cumpleaños feliz al movimiento. La euforia hizo vibrar la plaza. Varios chinos y bangladesíes pasaron la noche vendiendo cervezas de lata a los manifestantes que se sentaban en corro a beber y charlar. Sol permaneció repleta de gente hasta las 4:00. A las 5:00 solo quedaba un centenar de indignados dispuestos a acampar. La policía les desalojó a la fuerza y detuvo a 18 personas.


12 May 2012

El 15M, un superhéroe colectivo contra los desahucios

Un año después, el movimiento de los indignados ha conseguido parar más de 200 desalojos. En la semana de su aniversario se enfrentan a nueve



Desde el balcón de su casa, los ecuatorianos Gonzalo y Teresa observan nerviosos la carretera. No han dormido en toda la noche. Llevan desde las ocho de la mañana esperando la llegada de los policías que les echarán para siempre de su casa, un piso segundo de la calle de Carcastillo, en el popular barrio madrileño de Pan Bendito, al sur de Madrid. A las 11:30 ven llegar dos vehículos, en uno está la comisión judicial, el otro es un coche patrulla con dos agentes dispuestos a efectuar el desahucio. Gonzalo parpadea nervioso y solloza mientras baja las escaleras corriendo. Pero no todo está perdido: en la calle más de 70 militantes del 15M y de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) taponan la acera y el portal al grito de: “Este desahucio lo vamos a parar”.


El barrio vive momentos de tensión. Mientras la comisión judicial negocia con Javier Rubio, abogado voluntario de la PAH, los indignados bloquean el acceso y no dejan de corear. Diez minutos después, Rubio da la mano a los policías, se vuelve y guiña el ojo a la pareja de ecuatorianos. “Lo hemos conseguido”, dice. Todo el mundo aplaude y grita emocionado. Gracias al 15M, la comisión judicial ha aceptado aplazar el desalojo un mes y medio. Luis Gonzalo, visiblemente emocionado, agarra un altavoz y grita: “Muchas gracias a todos. Yo estaré en el próximo desahucio para ayudar a los que vienen detrás. Estaremos juntos en esta lucha. Y unidos venceremos”.

Gonzalo firmó una hipoteca en 2005 con el banco Santander, cuando ganaba 1.300 euros mensuales como carpintero. Aunque no tenía contrato de trabajo, le dieron todo tipo de facilidades para pagar el préstamo. Desde entonces comparte el piso (de 87 metros cuadrados, valorado en 218.000 euros) con su mujer Teresa y su sobrina, que hace seis meses dio a luz a un bebé. Al principio pagaban 800 euros mensuales, pero la letra comenzó a subir de precio: de 800 euros a 900, y finalmente a 1.400. En 2008 Gonzalo perdió su trabajo y dejó de pagar la renta. Debe más de 100.000 euros al banco.

La Unión de Créditos Inmobiliarios del Grupo Santander llevó el caso a los tribunales. Teresa narra indignada las innumerables llamadas con amenazas que recibió de parte de Reintegra, la empresa de recobro del banco: “Me dijeron que me dejarían en la calle, que nos denunciarían y que nos excluirían de la sociedad”. El Santander contrata a esta asesoría de recobro que emplea a actores para simular agresividad en las conversaciones e intimidar a los hipotecados que han dejado de pagar. “Nos presionan para que les atemoricemos hasta el límite de lo moral” comenta Daniel, actor, contratado como teleoperador de recobro de morosidad. Daniel, que no quiere dar su apellido, mostró a este periódico el argumentario utilizado por la empresa, en el que los agentes como él deben leer las amenazas a los endeudados: “Cualquier bien que posea será embargado y vendido o adjudicado por nuestro banco y usted será incluido en los ficheros de morosidad. Teniendo en cuenta estas graves consecuencias ¿no cree que debería realizar un esfuerzo mayor para pagar su deuda?”.

En 2009, sin conseguir que la pareja arruinada pagara su deuda, el Santander adquirió la vivienda en subasta judicial. La fecha del desalojo se fijó para el lunes siete de mayo de 2012. Todo parecía perdido para ellos, pero 15 días antes de la fecha, gracias a un conocido del barrio, Teresa se puso en contacto con el 15M y con la PAH. Desde entonces la familia cuenta con una ayuda y un asesoramiento imprevisto. Militantes voluntarios y otros afectados por desahucios protegen a la pareja, les asesoran y se enfrentan a la policía para evitar que se queden en la calle. Gracias a ellos el desalojo se ha aplazado un mes y medio. En ese tiempo, van a intentar que el banco conceda a la familia el alquiler social, una renta a precio asequible que algunas entidades conceden a personas afectadas por la crisis.
Gonzalo está en paro y cobra 425 euros mensuales de subsidio. Teresa, que tiene una minusvalía del 45% por una dolencia en las cervicales, gana 380 euros como limpiadora a media jornada. De momento tienen un respiro. Pero en un mes y medio podrían estar en la calle. “Al segundo intento, vienen con lecheras y antidisturbios” advierte el abogado de la PAH.


Los héroes anónimos de la lucha contra los desahucios

Entre el tumulto de gente que rodea a Gonzalo y Teresa para felicitarles, se encuentran rostros comunes en la lucha contra los deshaucios como Feli, militante del 15M y dirigente de la PAH y la búlgara Tatyana Roeva, la primera amenazada de desahucio en Madrid a cuyo rescate acudió el 15M el 15 de junio de 2011. A Tatyana y a su pareja el BBVA les ofreció un préstamo de 215.000 euros a pagar en 37 años a pesar de que ninguno de los dos tenía nómina. Gracias a la presión de los indignados, la entidad les concedió la dación en pago: les condonó el total de la deuda con la condición de que abandonaran inmediatamente la casa. Hoy Tatyana es una líder del movimiento y ejerce de psicóloga de la PAH en Madrid. "Y no se pierde un deshaucio", comentan sus compañeros.

El peruano Jorge de la Cruz también acude a felicitar a la pareja. Él se hipotecó con el Banco Santander en 2005 aceptando pagar 650 euros mensuales. Al igual que en el caso de Gonzalo y Teresa, el Santander subió la letra hasta 1200 euros. Jorge se quedó sin trabajo y dejó de pagar. Finalmente, en febrero de 2012, el banco negoció con Jorge y le permitió quedarse en el piso como inquilino pagando 500 euros mensuales. Desde entonces apoya a los afectados por la hipoteca y asiste a los “bloqueos humanos” de los indignados porque, como afirma “es la única forma de que el banco nos escuche”.

Desde noviembre de 2010 hasta mayo de 2011, la PAH había conseguido impedir 10 desahucios. Pero fue el impulso del 15M lo que les ha llevado a repetir el modus operandi que “asegura una dinámica de victoria” en palabras de Adriá Alemany, economista y miembro de la PAH de Cataluña. El grito de guerra que la PAH usó en Cataluña se repite en cada nuevo desahucio impedido: “Sí, se puede”, una adaptación del Yes we can de Obama. “Podemos parar los desahucios con la resistencia pacífica”, corean los voluntarios en un altavoz. Y tienen razón; ya han parado más de 200 en toda España.

El abogado de la pareja ecuatoriana, Javier Rubio, explica que las ejecuciones hipotecarias responden a una estrategia calculada de las entidades financieras que concedieron hipotecas a sectores vulnerables de la sociedad. “Los bancos sabían que esta gente no podría pagar, pero les daba igual”. Según Rubio, los bancos hacen un negocio vendiendo casas muy caras y dando todo tipo de facilidades de pago, porque les respalda la Ley Hipotecaria, según la cual, si el deudor no puede pagar al banco, este se hará con la vivienda pagando solo el 50% de su valor, mientras que el desahuciado se queda con una deuda perpetua que nunca podrá pagar. “Cuanto más hipotecas firman y mayor es la tasación de las viviendas, mayor es el paquete de deuda titulizada que colocan en los mercados y mayor es el capital que captan” explica.

Esta semana, que coincide con la celebración del aniversario del 15M, ha sido especialmente dura. Había 9 desahucios programados a los que los indignados hicieron frente. Solo uno se ha llevado a cabo. Desde que en 2007 estalló la crisis, más de 350.000 familias han sido víctimas de un procedimiento de desahucio. Pero desde el 15 de mayo de 2011, los bancos son conscientes de que su reputación está siendo muy perjudicada por las imágenes de los desahucios y la aparición en la prensa de las historias personales de las familias afectadas.

El banco Santander ha refinanciado más de 40.000 operaciones por un valor de 4200 millones de euros. La opción de alquilar el piso por un precio acorde a los ingresos del inquilino cada vez se utiliza más. Para Rafael Mayoral, abogado voluntario de la PAH, el aumento de estos alquileres se debe a la movilización social. Pero sólo las familias que denuncian su situación y contactan con el 15M y la PAH obtienen la ayuda necesaria para hacer frente al desahucio. El resto siguen siendo atemorizados por las amenazas de las empresas de recobro y en muchos casos expulsados de sus casas por la policía. Para quienes lo han perdido todo, la indigencia y la mendicidad es el único futuro.



13 Jun 2011

¡INDIGNEMOS!

El capitalismo es el orden social que resulta de la libertad económica en el usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción.[1]

Este concepto, que suena tan liberal, conveniente y lucrativo, en la práctica encarna un orden que podría definirse coloquialmente como la “anarquía de los ricos”; llámense especuladores, empresarios o banqueros. Anarquía en el sentido estricto de la palabra, ya que pueden llevar a cabo todo lo que se les antoje sin que ninguna ley se lo impida; saqueo de países, guerras “preventivas”, golpes de estado, crisis, cambios de gobierno, manipulación informativa y destrucción paulatina del medio ambiente y por ende, del mundo que habitamos.

La absoluta libertad de los amos del mundo se antepone a la labor social de la política y deriva en la acumulación de todo el poder mundial en manos de personas casi anónimas, sin ninguna responsabilidad con el mundo y cuyo primordial interés es enriquecerse a costa de todo y de todos. El efecto es sorprendente; cuanto más multimillonarios son, más avariciosos y ávidos de dinero se vuelven, caiga quien caiga. La derecha neoliberal aún afirma convencida la teoría de que el enriquecimiento individual de estos respetables señores tiene como consecuencia el aumento de la calidad de vida del resto de la población. Y nosotros, habitantes del “primer mundo” (el único que se ha beneficiado de la susodicha calidad de vida), hemos vivido cómodamente y felices en el estilo de vida que estos mandamases han planeado minuciosamente para nosotros; hemos jugado a su juego de trabajo y consumismo y nos han premiado haciéndonos propietarios de casas, coches y nuevas tecnologías. Nos hemos tapado los oídos ante la evidencia de que el costo de nuestro enriquecimiento es el despojo de los países del tercer mundo y hemos hecho la vista gorda ante tantas guerras, hambrunas y ante la destrucción del medio ambiente. Todo es tan ambiguo y tan confuso que las responsabilidades de todo esto se diluyen en el vacío. Vivimos muy bien en nuestra burbuja de cachivaches tecnológicos erráticos, en nuestra educación encaminada al analfabetismo y al empobrecimiento mental irreversible. Nos sentimos bien en el glamour, en lo sofisticado y decente de nuestras vidas.

Cuando todo parecía perdido, algo inexplicable remueve nuestras conciencias y nos lleva a salir a la calle a expresar nuestra indignación. En realidad el momento no es casual, vivimos en un contexto inmejorable para compartir información y tomar partido de una vez en la historia. Gracias a Internet y a las redes sociales, tenemos en nuestro poder todo tipo de información y podemos compartirla en cuestión de segundos. Pero debemos ser cuidadosos; no toda la información que corre por Internet es válida. Debemos hacer una criba severa y apartar la crítica pueril y subjetiva de la crítica documentada. La selección es fácil si se tiene buen ojo; muchos de los grandes intelectuales de nuestro tiempo han decidido tomar conciencia y han llevado a cabo obras literarias y documentales en las que se desenmascaran los grandes engaños e injusticias de nuestro tiempo. Aunque todos intuíamos los abusos de los gobiernos y de los mercados, no es lo mismo intuirlo que saberlo como irrefutable y poder comprobarlo. Al efecto Wikileaks, que ha evidenciado los métodos antidemocráticos, los abusos y el miedo paranoico del gran imperio yanqui, se le han unido las revueltas del mundo árabe, que dan lugar a una nueva era de democratización en la zona más caliente y vapuleada del mundo. El “choque de civilizaciones”[2] (fundamentalismo contra democracia) ha resultado ser una falacia, solo conveniente a los magnates y a los gobiernos ávidos de petróleo y de poder. El pueblo árabe ha dado el espaldarazo definitivo a la era Bin Laden y nos ha hecho entrar en una nueva etapa histórica. Reivindicando un cambio democrático de forma pacífica, los árabes se han convertido en el ejemplo a seguir por los indignados del mundo occidental, que curiosamente han comenzado la protesta en una ciudad de fundación islámica; "Mayrid".

Hoy, domingo 12 de junio, el movimiento 15M retira la acampada de la Puerta del Sol de Madrid. La plaza quedará como símbolo del movimiento, pero tras un mes de duración y de desgaste, se estaba poniendo en riesgo la imagen y la congruencia de los indignados. Que nadie se alarme, el movimiento sigue, va ser reforzado y sin duda lo mejor está por llegar. Pero seamos realistas, para que el cambio sea posible, necesitamos que el mensaje de indignación sea lo más coherente, riguroso y divulgativo posible. Tenemos una tarea pendiente que es la de indignar y comprometer a la gente que aún se niegan a oír y a ver, y para llevar a cabo esa tarea debemos dejar de lado nuestro discurso radical y exigirnos una imparcialidad absoluta. Estoy convencido de que no necesitamos grandes discursos; conociendo la realidad objetiva de las cosas tenemos razones de sobra para denunciar a los amos del mundo y exigir un cambio a nivel global. No es disparatado afirmar que vivimos, no ya en la anarquía de los ricos sino en la dictadura de los mercados. Somos súbditos de los mercados que son el verdadero gobierno mundial en la sombra y que manejan al mismísimo presidente de los Estados Unidos. Autores e intelectuales prestigiosos y reconocidos como Hessel, Chomsky, Hobsbawm, Todd y Galeano, periodistas como Iñaki Gabilondo, Ignacio Ramonet y Pascual Serrano y documentalistas como Charles Ferguson,[3] nos brindan un recital de evidencias argumentadas y nos ponen en bandeja las herramientas para denunciar las injusticias del mundo. Divulguémosles, tomemos conciencia, no hagamos proselitismo político, ni interpretemos las cosas con prismas ideológicos; informemos e indignemos coherentemente a más y más gente hasta que seamos tantos que no puedan con nosotros.

La tarea es difícil; estamos exigiendo a los políticos que nos defiendan de los abusos de los mercados, cuando resulta que los mismos políticos están endeudados por los mercados y amordazados ante su poder (caso de la izquierda) o bien son aliados expresos de los mismos banqueros y empresarios (caso de la derecha del PP y el PSOE). Estamos exigiendo nuestro pan con una navaja torpe y desgastada, pero el encargado de repartir el pan está a su vez siendo apuntado con una pistola en la nuca. Obviamente, prefiere el rasguño de nuestra navajita al pistoletazo que le quitaría la vida; prefieren ser avergonzados y desenmascarados por el pueblo a ser aniquilados políticamente por los mercados. Quizás la única solución posible sea una reivindicación a nivel mundial que paralice el sistema.

Este mayo de 2011 ha cambiado nuestras vidas para siempre y nos ha hecho pasar de la palabra a la acción. No solo se trata de impedir que los mercados se enriquezcan a nuestra costa, en mi opinión es preciso denunciar con la misma intensidad la impunidad que tienen en el tercer mundo. Salen a la luz evidencias de que algunos bancos españoles como La Caixa especulan con la subida del precio de los alimentos, sustento básico de los países del tercer mundo.[4] Te animan a invertir en un depósito en el cual ganas dinero si los alimentos suben, es decir, ganas dinero con el hambre de la gente de África, Asia y América del Sur. ¿Vamos a permitirlo? Desde ya propongo tomar medidas para impedir que lleven a cabo tal barbaridad. Sacar todo el dinero del banco si es necesario.

Dice Galeano que el 15 de mayo ha dividido al mundo en indignados e indignos. Es hora de actuar de una vez contra estos últimos.

Comprometámonos, informémonos, divulguemos, indignemos.











[1][1] Esta definición concuerda con las teorías de Smith (1776), Ricardo (1817), Proudhon (1840), Marx (1848), Weber (1904) y con la actual enciclopedia británica.

[2] Teoría auspiciada por el ideólogo neoliberal norteamericano Samuel Huntington en su obra "The clash of civilizations".

[3] Podeis ver online el documental de Ferguson en http://www.cuevana.tv/peliculas/3310/inside-job/

[4] Blog: 3500 millones de ideas contra la pobreza. “¿Juega tu banco con el hambre del mundo?” http://blogs.elpais.com/3500-millones/2011/04/juega-tu-banco-con-el-hambre-del-mundo.html