30 Jul 2011

BACHILLERATO DE EXCELENCIA: DE EMPOLLONES A DIOSECILLOS



¿Os acordáis de aquel chico empollón y pedante que se sentaba siempre en la primera fila? ¿Os parecía tonto verdad? Pues ahora tiene un puesto de importancia en su trabajo. Toda su juventud giró en torno al objetivo de obtener las máximas calificaciones. Sus padres pusieron el máximo empeño en ello -profesores particulares y universidad privada incluidos- y finalmente lo consiguieron; según terminó la carrera se colocó en una gran empresa donde ascendió como la espuma. El tonto sabelotodo, puteado por los gamberros de la clase, hoy es un señor con autoridad y respetado, lo cual no quiere decir necesariamente que tenga respeto por los demás, ni que sea respetable o respetuoso con el prójimo.

En realidad, aunque en clase se hacía el listo, nunca fue el más listo, ni el más creativo, ni muchísimo menos la mejor persona. Tan solo era el más estudioso y obediente, el que más horas pasaba en casa obligado por sus padres, memorizando tantos datos inútiles en vez de jugar y relacionarse con los demás. Un ser alienado por la sociedad; reprimido, desposeído de su personalidad y de su libre albedrío y finalmente ensalzado por un sistema educativo basado en memorizar y por un mundo laboral que premia el apellido, el enchufe y ese papel tan turbio y determinante llamado expediente académico.

Quizás, alguno pensará, habría que recordar a más de uno que muchos de los grandes genios de la historia en distintas disciplinas (Einstein, Graham Bell, Edison, Picasso, Kubrick etc.) sacaban malas notas. Y aunque el que esto escribe no sacó malas notas ni es un genio, reivindica el derecho de ser travieso, libre y salvaje en la juventud e incluso en la no juventud. Perder esa etapa encerrado en casa para sacar matrículas de honor no tiene nada que ver con la inteligencia.

España está repleta de pequeños dictadores, tiranos de poca monta, nepotistas y corruptos que se creen dios y abusan de su autoridad por decreto ley. El sistema en que vivimos transfiere autoridad a unos sobre otros y eso puede pasar factura cuando se trata de un país poblado por mandamases en potencia como es el nuestro. Muchos son los funcionarios que vaguean cuanto quieren e incluso se ponen chulos si les pides que hagan el favor de hacer su trabajo. Los magistrados y funcionarios de justicia a menudo se confunden su rol con el de justicieros encumbrados con el derecho a impartir la ley a su antojo a los pobres e ignorantes mortales (acudid a un juicio y ved el desprecio con el que esos seres eruditos y engolados tratan a la plebe). Incluso los médicos, esos seres superiores, esos sabios sanadores, a veces resultan ser unos torpes engreídos y maltratadores psicológicos sin ética alguna. De los políticos, banqueros y grandes empresarios, mejor ni hablar, el resultado está a la vista. La cosa cambia por supuesto, cuando estos tipos atienden a un personaje importante, a un baquero, un famoso o a un político. En ese caso, todo funciona a la perfección y como por arte de magia, los funcionarios abrevian los trámites, los jueces reinventan la ley para ellos y los médicos son rápidos y eficientes y resucitan hasta a los muertos.

Reconozcamos que nuestro sistema educativo ha fallado. Las audiencias de la telebasura corroboran por sí solas esta afirmación. Como estamos viendo, las distintas autoridades (judiciales, médicas, culturales, políticas) independientemente de su expediente, no tienen ética alguna y sacan tajada de cuanto pueden. Es necesario un cambio de forma y de fondo en el modelo educativo para aportar un poco más de civismo a nuestro país. Nuestros políticos siguen favoreciendo el surgimiento de estos "listos" y su endiosamiento. La última joya de los conservadores es la creación del "bachillerato de excelencia", el podio reservado a los empollones con expedientes de oro. Allí irán confinados los alumnos con mejores notas del colegio para que ni siquiera puedan hacerles putadas los gamberros de la clase. Ahora esos tontos-listos empezarán a sentirse seres superiores desde la adolescencia. No quiero ni imaginarme lo que puede ser esto. La desigualdad humana como ideología.

1 comment:

Isadora said...

Javi! creo que ya te había dicho, pero no puedo estar ás de acuerdo contigo. Buenas críticas nos conducen a mejores propuestas, felicidades hermano, te dejo algo similar en lo que reflexioné hace algunos meses.. http://isadorabonilla.wordpress.com/2011/01/20/educarse/